miércoles, 11 de abril de 2012

Bajo el sol del Priorat

Por suerte o por desgracia, ya estamos de vuelta, pero no quiero entretener al personal con farragosas introducciones, ya que el camino es largo. Nos vamos a Falset.

La iniciativa, que agradecemos enormemente, del equipo de Hostal Sport nos ha dado a conocer algo más que una zona de vinos y de una forma muy distinta a lo que habitualmente se conoce como enoturismo. Olvídense de majestuosas bodegas de renombrados arquitectos, de grupos con gorra y bermudas que pagan tres euros a la entrada por ver una insulsa colección de depósitos y barricas para luego probar unos vinos sin alma o disfrutar de un masaje con raspón. Esto es otra cosa, y si aquello es enoturismo, esto no tiene nada que ver. Llámenlo enoexperiencia, master en terruño, regreso al orígen, o todo eso junto.


Es algo más allá que coloca a uno en el camino de conocer el por qué del mito, de la magia arrebatadora de un suelo y unas viñas que, cuando se las respeta, devuelven algo único en distinción y tipicidad.

Tras alojarnos y sin tiempo casi para conocer nuestra deliciosa estancia nos fuimos a almorzar a un templo gastronómico- sugerencia de Joan- llamado Celler del Aspic. Una de las mejores RCP que he visto y de la que hablaremos otro día, ya que con el café apareció Sara Pérez para recogernos y comenzar el master en Montsant-Priorat que nos esperaba.

Digamos que tras desvincularse de la D.O. Tarragona, Montsant se configura en torno al municipio de Falset que nos acogió, rodeando y tocando a la extensión de la D.O.Q .Priorat.

Al contrario de lo que pudiera pensarse desde la distancia, entre Montsant y Priorat diferentes orientaciones y altitudes pasando por variedades, para rematar en lo fundamental, esto es, suelos arcillosos del primero versus la pizarra desmoronada (licorella) del segundo, distribuida entre garnachas y cariñenas, lo cambian todo.

Hablo de suelos pobres de solemnidad, de rendimientos por hectárea extremadamente bajos (la tercera parte de otras zonas más prósperas), y de vinos que en consecuencia son tremendamente expresivos, y no siempre fáciles, pero sí auténticos cuando se hacen de verdad.

Conocimos en Venus y de la mano de Sara diversos blancos en pañales. Su deliciosa conversación resulta casi hipnótica, con el problema de dejar poco tiempo para tomar notas. Me quedo allí con la obsesión por la busqueda del terruño y la tipicidad a través de un macabeo terrible en profundidad, y de un xarel.lo, macerado con sus pastas a la manera del Friuli, con una frescura casi insultante y que espero que vea la luz porque dará mucho que hablar.


Los tintos Venus y Dido, redondos y mas fáciles, con taninos delgados, suaves y amables pero que se quedaban en la anécdota con lo que se nos venia encima.

Sara arranca entonces el motor y nos vamos, copas en ristre, al meollo de las fincas de garnacha y syrah en las que nace Martinet Bru. Cuando salgo de mi asombro, por esta forma de mostrar un vino que deja a al enoturismo conocido en pelota picada, pruebo dos añadas, 2008 y 2009.

Todo encaja como un puzzle sideral y mi añorada 2008 se muestra fresca, directa, sublime en fruta, creciente en mineralidad. 2009 está cerrada, pero Sara, que algo sabe de Priorat, dice que esta es la buena, porque es en los años complicados donde sus cepas se lucen.



Subimos de nuevo al todo-terreno desvencijado que Sara maneja con maestría. Un poco más alto ahora, hasta Els Escurçons. Garnachas hambrientas, pobres de solemnidad con la cordillera a sus pies. Entre cepa y cepa, judías, hierbas aromáticas. Vida. Y a lo alto una mesa en la que se despliega un mantel y se adorna con panes, chacinas, quesos del Pirineo, y esa conversación de Sara que nos sigue hipnotizando.


Els Escurçons ahora ya es solo garnacha, y emociona, porque uno ya no distingue entre la pizarra desmoronada que respira y la que atisba en la copa. 2008 es frescura, nervio, tensión, músculo, engañosa ligereza en la dureza del Priorat, elegancia. Posiblemente la garnacha más delicada con la que me he topado jamás. 2009 se ha peleado con el corcho y por el momento no hay un vencedor.


Empieza a hacer frio y bajamos a la bodega, hablando de un blanco seco de Pedro Ximenez que nunca verá la luz para nuestra desgracia. También hablamos de riqueza y humedad en los suelos y una nueva iniciativa, protegerlos con paja. El resultado, más frescura al tacto, que comprobamos in situ y un leve respiro para las maltrechas cepas. Qué bueno.

Allí conocemos su proyecto de cemento y tinajas de barro para crianzas, por hartura con la madera, que siempre ha debido ser un medio y no un fin. Creo que en ese momento derramo una lagrimilla. Aprovechamos para probar Clos Martinet y Camí de Pesseroles. Llegados a este punto tengo que explicar a mi mujer que me tendrá que compartir con otra llamada Cariñena. Ella lo prueba y lo entiende. Y a mí ya no me quedan recursos para describir lo que se puede disfrutar en una visita tan larga y tan corta. Gracias con cada letra, Sara, por vivir tu proyecto y por cómo lo das a conocer.

Atardece y nos volvemos a Falset y podemos disfrutar un rato de nuestra estancia y de ese delicioso rincón, casi toscano, que es el Hostal Sport.

Un encantador hotel que renació de sus cenizas tras un severo incendio. Desde ese momento tuvieron claro su papel de referencia hostelera de calidad, como una casa de comidas que además ofrece un lujoso alojamiento al que quiera visitar la zona, preparándole el camino si lo desea.


Allí nos esperan Ruth y Jordi para disfrutar de una cena pegada al terreno, entre las muchas y ricas viandas, no puedo evitar destacar las albóndigas con alcachofas que se deshacían en el paladar. Guiso de tiro lento, como antes. Ahí me volví a acordar de Les Escurçons. Creo que aguantaría hasta la devastadora alcachofa.

Tras el exquisito desayuno, nos despedimos camino a casa, no sin pasar por los dominios del matrimonio Burgos-Porta que encantadores nos dan a conocer su viñedo y su trabajo. Un proyecto de viña emocionante cuyos vinos demuestran un futuro prometedor pero con un pequeño obstáculo llamado cabernet sauvignon. El día en que esas garnachas y cariñenas se rebelen, darán mucho que hablar.

Nosotros volvemos curva a curva hacia la llanura prometiendo volver y visitar lo que allí nos queda por conocer, que sin duda es mucho y bueno.


* Pido perdón por los defectos de alineación, pero tras horas de remiendos, la inoperancia de Blogger me ha vencido.
Señores de Blogger: ¿Existe alguna posibilidad de que publicar una entrada no se convierta por problemas de alineación en un verdadero infierno de HORAS?.

12 comentarios:

Afilando mis tacones dijo...

Un sitio precioso Mariano, tiene una pinta fantástica!!!

Y Milano para cuando?

Jorge Díez dijo...

¡Ah, qué recuerdos! El Priorat cautiva, y con esas condiciones y esa compañía, más. Sin duda es uno de los casos en que más expresivo es un terruño, en que más sentido tiene esa frase. En cuanto a los vinos con el "toque" de Sara Pérez... siempre tienen algo bueno. O mucho. Espero ver -beber- pronto los resultados de esas nuevas crianzas que reniegan de la madera.

Smiorgan dijo...

Hola Mariano.
No has pasado malos días por lo que veo, no.
A mi el Priorat, lo poco que conozco, se me sigue haciendo cuesta arriba. Te doy la razón en cuanto a personalidad y expresividad, pero mi paladar no acaba de encajar con ellos.
Este post es fantástico, y la visita ha tenido que ser una autentica gozada.
Enhorabuena.
Saludos.

SIBARITASTUR dijo...

Ay bribón, tendrás quie contarme como conseguiste esa visita con Sara Pérez, menudo lujo y que envidia.
Ya que hablas del Px seco, acaba de sacar uno Navazos llamado ovni, y la verdad que es muy sencillo pero esa salinidad en boca le hace muy especial por los 9 € que cuesta.
Hablando de sara peréz, me gustó mucho un venus la universal 07 - creo, aunque dudo si sería 06- que probé en barcelona estos días, muy atlántico y con la madera en 2º plano.
Hablando de carñeinas aluciné con la de ferrer bobet selección especial, que frescura y profundidad.
E hilvanando con los vinos sin crianza en madera, una de las sorpresas de Alimentaria son los vinos del Monstsant de Comunica, una bodega que hace entre otras cosas una cariñena de 70-80 años sin ver la madera increible, me acordé de ti y todo cuando la probé. Creo que los del trio infernal tienen algo que ver.
Felicidades por ese lujo de viaje y visita

Mariano dijo...

Aaaaay impaciente... pronto llegara Milano, o mejor el Piamonte

Mariano dijo...

Ya lo creo Jorge. De verdad que en pocos sitos he visto tanto futuro y tantas cosas por hacer en algo que ya es sublime, como en las manos de Sara. No hay mejor motor que el inconformismo. Espero que lo probemos.

Mariano dijo...

La verdad es que no lo pasamos mal S. Te aseguro que Priorat no estaba en mi top ten hasta que me planté alli. Es como leer el libro o ver la película. Despues todo cambia.

Saludos

Mariano dijo...

La visita de lujo es fruto del trabajo de Marta y Ruth, de Hostal Sport. Conocen a toda la gente de la zona y lo organizan de ensueño. Yo solo me dejé llevar.

De todo lo que dices, lo quiero probar todo!, especialmente Ferrer Bobet... a ver si le echo el guante.

Jordán Cortés dijo...

Que buena incursión por el Priorato, y de las manos de Sara Perez, casi nada. Gran post Mariano.

Un saludo

Vicente V dijo...

Muchas gracias por el post. Priorato y Monsant son comarcas de las que he catado vinos que me han hecho soñar. Un viaje que apunto en mi lista, a ver si hay suerte y convenzo a mi mujer, supongo que la experiencia gastronómica ayudará.

saludos
Vicente

DANINLAND dijo...

No he probado ese ESCURÇONS, pero si conozco los demás y me flipan, como casi todos lois vinos de Sara y familia.

Un amante del vino, no puede aburrirse en ese territorio y mucho menos, en tan grata compañía.

Ojalá continuen ocupandose tan bien de la viña y mejoren el trato con la clientela.

Anónimo dijo...

hola,
me alegro que hayàis disfrutado en mi tierra,
solo un pequeño apunte, sería conveniente que os refiràis a la Do Montsant así, Do Montsant, puesto que hablar de Montsant a secas o de comarca de Montsant es un error. Montsant es el nombre de una DO pero sobretodo es el nombre de una montaña, la Serra de Montsant, cuyos viñedos pertenecen a la DOQ Priorat.

gracias

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