lunes, 20 de noviembre de 2017

El momento de los héroes: Chánselus 2015

Los meteorólogos hablan de un anticiclón situado sobre la península ibérica. De tornados y huracanes con nombres de telenovela. De lluvias torrenciales en el sudeste asiático. Y de una sequía que subsiste y no conoce antecedentes.

Algunos pensamos en que la naturaleza ejerce su derecho al pataleo frente un paso de la humanidad por la tierra tan efímero como dañino. Ante esto hay una masa que mira para otro lado, grupos de interés cortoplacista para los que sólo vale el dinero y, remando contra corriente, hay también un puñado de héroes. Tienen poco que ver con el hombre de hierro, el capitán américa o el hombre murciélago, y más con enterradores de cuernos de manos hinchadas mirando al cosmos, noche tras noche, a la espera de una gota de agua.

Ante mi incapacidad física de cambiar las cosas, admiro profundamente a personas como Bernardo Estévez. Un tipo que año tras año lucha contra a los elementos con las manos desnudas, con la esperanza del alcornoque que, inmóvil, ve cómo el incendio se aproxima. 

Honestamente, creo que hablaría de él y de sus vinos aunque estos me gustaran poco, o me resultasen indiferentes, pero por fortuna no es el caso.

Disfrutaba de sus excelentes vinos en Arnoia antes de pisar su viña, de helechos y lechugas silvestres, de maleza entre las cepas. De armonía, de bichos campando a placer, de equilibrio fragil, de olor a tojo y a tierra dulce, de vida. Los disfruté nuevamente y con más intensidad cuando conocí sus parcelas, como quien saborea los últimos destellos de una onza de chocolate, antes de derretirse en el paladar. Porque sigo creyendo que hace los mejores vinos que en los últimos años han nacido del Ribeiro, que no es poco.

Bernardo no quiere ser un héroe, ni hace lo que hace por un nicho de mercado o un margen de beneficio. Ya no queda tiempo para eso. Las plagas y los incendios son fuertes, devastadores, pierde decenas, centenares de kilos año tras año, mientras aplica la filosofía biodinámica, de mínima intervención y procesos naturales, todo por una idea, la de que la tierra viva es lo importante. 

Bernardo trabaja como lo hace porque cree que es lo que debe hacer, y eso lo cambia todo. Y al margen de todo ese trabajo, aunque inseparablemente, sus vinos son únicos.

Hace tiempo que no hablamos. El bambú que me regaló hace unos años murió este verano, pasto de la sequía y mi descuido. Y como no valgo para cuidar, me resigno a hacer de notario de la realidad. La de un Chánselus Castes Brancas 2015 que compré casi en secreto, queriendo saber qué era de mi amigo en la distancia. 


Un vino que sonríe tras el descorche. Susurra directo al alma, con el viento que atraviesa el bosque de pino y eucalipto hasta llegar a la viña. Melindre, dulces de coco y hojaldre recién horneados, piñones tostados que ceden al mordisco, tomillo y miel con limón caliente. Trascendencia tánica en el paladar. Dulce recuerdo. La tensión del equilibrio.

Un blanco de viejas cepas de treixadura, lado, silveiriña, loureira, albillo, albilla y verdello antigo que se funden haciendo del paraje eternidad. Un vino capaz de hacer especial un día anodino, o un domingo cualquiera.

Dice una amiga, que sabe mucho más de uvas de lo que yo nunca sabré, que los mejores vinos del mundo proceden de la viticultura convencional. Posiblemente sea cierto, el problema es que yo hace algún tiempo que me bajé de ese mundo. Lo picoteo de vez en cuando desde una marginalidad aceptada, cierto, pero mi corazón, cobarde, está con la tierra, con los vinos que como Chánselus hablan de otras cosas, como lo hace un grito ahogado en la muchedumbre y tan solo percibido por unos cuantos.  

Fotografía de Anabel Carrión para Galicia entre Copas.

Porque en el mundo cuatro ge, no hay tantas ocasiones para emocionarse.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Ranking 2017: Los Ganadores

Reiterando los agradecimientos, que nunca serán suficientes, al equipo de A la Volé, Venta Magullo y al excepcional equipo de catadores que este año nos ha acompañado, procederemos a publicar la ansiada lista de los 10 ganadores.

No sin antes mencionar el excepcional nivel mostrado este año y lo apuradas que han estado las puntuaciones en la parte más alta, y la buena calidad general de los vinos que hemos probado. Vinos mayoritariamente honestos, en los que ha primado la autenticidad y donde año tras año aumentan los compromisos sostenibles con la tierra.

Y sin más preámbulos (que seguramente nadie leerá) procedemos a relatar el resultado de la cata:

Nº 10: El vino es un arte necesario, el único que se comparte, que nos hace más felices, y que no entiende de enfrentamientos, sino de alegría. La misma alegría que muestra esta garnacha pura y mediterránea que sorprendió al jurado por su carácter y robustez. Elaborada por la bodega Fermí Bohigas, se vinifica con maderas usadas que no tapen la fruta arrebatadora que es buque insignia en este excelente vino. Bohigas Garnatxa Negra 2016.



Nº 9: Como algunos podrán comprobar en la trayectoria reciente del ranking, la uva ibérica por excelencia, la garnacha, ha vuelto para quedarse. Prueba viva, y nunca mejor dicho, es este delicioso vino elaborado por Bodegas Ziries, el proyecto de Javier Castro y Sonia López, encumbrado un buen día por el gran Flequi Berruti. Un tinto ecológico procedente de tres parcelas situadas en Cuerva (Toledo) en una pequeña producción en la que una parte del vino pasa por barricas usadas durante 10 meses, mientras la partida de vino más "fresco" madura en depósito. Tras su apertura agradece enormemente un buen tiempo de aireación, e incluso decantado para mostrar todo su potencial. El resultado es un trago perfumado y vibrante que hace soñar. Con Viento Fresco 2015.


Nº 8: El albariño que ya se ha convertido en un clásico en este Ranking. Siempre presente, siempre a un gran nivel y siempre haciendo gala de terruño fácil de beber. Más cítricos que manzana, y más austeridad que a la que nos tienen acostumbrados los vinos estándar aburridos e idénticos. Un blanco elaborado por Adega Pombal, asesorada por Dominique Roujou de Boubee que, como todo en lo que este genio interviene, mejorará aun más con el paso de los años. Arcan 2016.





Nº 7: Vuelve otro de los artistas asiduos en el Ranking. Algo lógico, teniendo en cuenta que su proyecto consiste, precisamente, en vinos artesanos, que dicen de donde vienen y cuyos precios están al alcance de todos. Se trata de Germán R. Blanco en la segunda añada de su pequeño proyecto en Rioja, consistente en elaborar un tinto joven clásico de tempranillo y viura en el que la fruta roja y la sencillez son sus señas de identidad. 100% ecológico y para beber por palets a un precio de risa. La bicicleta voladora 2016.




Nº 6. Y de nuevo regresa la garnacha, esta vez de la mano de Orly Lumbreras en un vino inconfundible, que hace de Gredos un territorio alegre, vibrante y rockero. El tinto que todo local de Madrid debiera tener por copa, si hubiese botellas para todos. Así que, como no las hay, apresúrense a conseguir la suya, y no lo cuenten mucho. Los besos que te robé 2016.




Nº 5. Sublimando el concepto del "por, para", posiblemente el más avezado comerciante de vinos y viandas de la villa de Pontevedra, Roberto Juncal, que supo encontrar en la tipicidad extrema del atlántico en los tintos de Rías Baixas, un vino con el temple y el vigor suficientes para llegar al público general, el del chateo, pero sin concesiones a lo convencional y sin ceder media parcela de terruño. Un delicioso trago frutal y refrescante que puede ser la entrada perfecta a los no siempre fáciles caiños y espadeiros de la zona. Capitán Xurelo 2015.





Nº 4. Resulta enormemente gratificante que, al fin y tras muchos años de certamen, un vino rosado se clasificara en la parte alta. La tendencia relativamente reciente de los rosados serios y de calidad ha tenido este 2017 su fiel reflejo entre los diez primeros con este particular rosado de lágrima, de la bodega jerezana Luis Pérez elaborado al 100% con tintilla de Rota, variedad local de la graciano. Un vino vibrante y especiado, con formidable acidez, pero sin concesiones a las modas. Marismilla 2016.



Nº 3. Llegamos a los tres primeros y una vez más nos encontramos con Germán R. Blanco y su proyecto Casa Aurora. Las notas de los catadores en ningún caso dejaron lugar a dudas por no dejar indiferente a nadie. Un vino tenso, racial e intenso, elaborado en la villa de Albares con cepas muy viejas de garnacha tintorera, palomino, bastardo, mencía y garnacha tinta, vinificado por parcelas en botticcelas de roble de 1.000 l, huevos de hormigón y tinajas de barro. Con una enorme carga de suelo, agradece ser abierto con cierto tiempo, y si alguien lo quiere guardar, ganará aun más con unos años. Clos Pepin 2016
Nº 2. Y qué decir de un albariño enorme, que ha sido casi buque insignia de este certamen, por su autenticidad, su intensidad y su capacidad, año tras año, de mostrar en cada trago el paraje único, pegado al mar, en el que se encuentran sus cepas. Poco puede abundarse, más allá de disfrutar de él y felicitar al gran Xurxo Alba. Albamar 2016



Nº 1. Y terminamos la edición de 2017 una bodega de un lugar poco conocido, adscrita a la IGP Viño da Terra do Barbanza e Iria, y situado en el extremo más occidental de Galicia, casi a medio camino entre las rías altas y las bajas. Desde hace muchos años en Adega Entre Os Ríos elaboran uno de los albariños más atrevidos que se han elaborado nunca, y que sale al mercado con un mínimo de tres años de crianza. Aunque a un precio francamente irrisorio para su calidad, se nos escapaba de los parámetros de este Ranking. Sin embargo, en 2017 Paco y José Crusat (padre e hijo) decidieron sacar al mercado a un hermano pequeño, igualmente con una larga crianza sobre lías, aunque con un perfil más jovial y directo. Sus tonos dorados, su profunda fragancia de pomelo, miel de tomillo y mar de fondo provocaron la unanimidad del jurado que, a ciegas determinó con rotundidad que el ganador de este año debía ser: Saras 2014




Y sin más, aprovechando la ocasión para felicitar a los premiados por su excelente trabajo, así como para agradecer su confianza a todos los participantes, nos emplazamos a volver con el Ranking en 2018. Entre tanto, nos veremos por esta bitácora de tanto en tanto.



Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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