viernes, 19 de febrero de 2016

Galicia entre copas: segunda edición

Corren sin duda tiempos felices para quien suscribe. Tiempos en los que tengo mucho que agradecer y en los que la vida se muestra realmente como algo hermoso, que merece la pena ser disfrutado intensamente. Si algo he aprendido en todo este tiempo, es precisamente a disfrutar cada trago (entiéndase en sentido amplio y metafórico), porque, como dice mi buen amigo Rodri, "El vino bueno hay que beberlo, que luego te mueres y lo descorcha el novio de tu mujer". 

Yo añadiría que los buenos momentos no hay que aplazarlos nunca. Ya se ocupará la vida de traernos otros peores. Uno de mis motivos de felicidad, para ser disfrutado en cada instante, ha sido Galicia entre copas, un proyecto que nació con la inconsistencia de unos pocos folios en blanco y una mochila, y que ha terminado por ser uno de los viajes más emocionantes en los que me he embarcado. 

Cuando empecé con ello jamás hubiera pensado en una segunda edición, porque de hecho no creí en una primera hasta que tuve el libro entre mis manos. Mucha ayuda, y muchas buenas personas que disfrutaron con su lectura, ayudaron a difundir el mensaje, y hacerlo un poco más grande, hasta que un buen día la editorial me dijo que únicamente quedaban unos pocos ejemplares en el almacén, y que había que sacar una segunda tirada, con la oportunidad de actualizarse y mineralizarse, aunque fuese mínimamente.



Para esta segunda edición he tenido la oportunidad de hacer algunas actualizaciones, añadir pinceladas, recoger nuevos proyectos y corregir algún que otro error. Menos, quizás, de lo que me hubiera gustado ampliar si hubiera sido posible acometer un segundo viaje que queda pendiente, si los lectores quieren, para una próxima edición.

Entre tanto confío en seguir difundiendo el mensaje jovial y tranquilo de que otro vino, cercano y disfrutable, es posible y que, junto con otros paisajes, el futuro de los grandes vinos no anda lejos de Galicia.

Voy a permitirme cerrar con una cuña. Miren, si hay un establecimiento donde desde que tengo uso de razón, me he sentido fascinado y como en casa al mismo tiempo, es en las pequeñas librerías. Quizás por ese motivo el librero (al igual que el tendero del vino) encarna para mí algo mucho más profundo que un mero vendedor.

No corren tiempos fáciles para las librerías en un mercado muy competitivo en el que el precio es el único factor. Sin perjuicio de las facilidades que les podamos dar a través de tiendas on-line, les recomiendo que si piensan en adquirir este libro (o cualquier otro), se lo pidan a su librero más cercano, el del barrio. Si no lo tiene, se lo conseguirá. Porque la experiencia de visitar una librería jamás es tiempo perdido.


1 comentario:

César dijo...

Felicidades por la 2a edición! Creo que me lo compro también, por ver estos cambios que comentas :)

César

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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