miércoles, 27 de noviembre de 2013

Windie Party

Hace unos días convocábamos a las fuerzas vivas de Madrid, en busca de un local que acogiera una fiesta sin formato.

Como diría Groucho Marx si fuera hostelero, jamás acogería un evento organizado por sujetos como Orlando Lumbreras, o quien suscribe. Sin embargo, todavía quedan algunos locos en la capital, y hemos de decir que la convocatoria ha sido todo un éxito.



Creación de Sergio Opacua y Bruno Murciano*

Así que, desde aquí, muchas gracias a todos los que os que se han ofrecido.


Pero como en los Inmortales y en el Ranking, sólo puede quedar uno y ese ha sido, por trayectoria vinícola, por compromiso y, sobre todo, por compartir nuestra locura por el vino, Le Petit Bistrot.


Toda una referencia, de la que ya hemos hablado aquí alguna vez, en lo que no sólo a gastronomía gala se refiere, sino también por situarse a la cabeza de la defensa de vinos artesanos, cuando aun nadie creía en ellos. 




Su local de Matute 5, en pleno centro de Madrid, será el punto de encuentro de los productores del Ranking con los aficionados que quieran asistir, y con alguna sorpresa añadida que iremos revelando a lo largo de la semana. 


La fecha, el sábado 7 de diciembre.


¿El formato?, la anarquía indie a la que hace referencia el título, Windie Party, fruto de la mente inquieta de Orlando Lumbreras. Nada de stands. Productores, aficionados mezclándose entre sí. Vinos que se irán sucediendo y una música de excepción, la que nos brindará el D.J. Juancho Asenjo


Para controlar un poco la afluencia de público, pues el aforo es limitado, se ha optado por el sistema de reserva previa. Por ello, los interesados en asistir deberán dirigirse a:


reservas@lepetitbistrot.net

Junto con el vino, y para que todo llegue a buen puerto, entre las 12 y las 15:30 Petit Bistrot servirá un cocktail a medida, en el que podremos disfrutar de una deliciosa "finger-food" a la francesa . El precio de la entrada, dirigido a sufragar el coste del servicio, será de 30 euros. Los rezagados podrán seguir degustando y llevarse alguna botella a partir de las 15:30 y hasta las 18:00 por 10 euros.


Y, lo más importante, podremos disfrutar de los vinos y, sobre todo, de la compañía de Xurxo Alba (Bodegas Albamar), Germán R. Blanco (Quinta Milú y San Esteban), Alberto Nanclares, David Sampedro (DSG Vineyards), Juan Rodriguez (Viña Regueiral), Manuel Moldes (Bodegas Fulcro), Pablo Frías (Bodegas Estefanía), Ezequiel Sánchez-Mateos (Místicos), así como de alguna sorpresa más, que iremos revelando en los próximos días.


Entre tanto, dense prisa porque las plazas son muy limitadas.


Para hacer más corta la espera, les dejo con un tema de los Only Ones en el que creo que Juancho y servidor, coincidimos.









* Como aun no tenemos cartel, sirva el evento para presentar esta divertida creación de los amigos Opacua y Murciano elaborada para la promoción navideña de La Malkerida, que aprovechamos para agradecerles.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Razones para reír en días de lluvia


Esta entrada tiene un componente importante de consumo interno, y es que aunque en el ADN de un blog -sobre todo si se centra en experiencias- haya un 90% de uno mismo, existen cosas que son muy difíciles de compartir con objetividad, por muchas palabras que escribamos.

El 10% restante, si no tenemos en cuenta lo poco meramente descriptivo que pueda haber aquí, lo forman otras personas, y sin una que tiene mucho que ver mucho con este cuaderno, hoy, posiblemente, estarían ustedes leyendo otra cosa. 

Por lo antedicho, no busquen aquí catas, sugerencias, recetas o crónicas de restaurantes. Esto es, simplemente y como decían en La Historia Interminable, para cualquiera que haya soñado alguna vez. 

Sabemos que existe, al menos en nuestra cultura y especialmente entre el género femenino, una especie de lamento atávico, casi irracional, hacia las parejas que se casan en un día de lluvia. Cuando uno cuenta a los futuros cónyuges entre sus personas más queridas, como es el caso del que suscribe, aunque sea varón, ese lamento podría transformarse en preocupación.


Sin embargo la experiencia me demuestra que con un poco de organización, hay personas que son, en palabras de Taxi, capaces de sacarle corazón a un día gris. Rosa y Pedro pertenecen a esa clase de extraños sujetos.



Nos situamos a finales de septiembre en Bueu. Morrazo. Galicia. España. El Pazo de Santa Cruz, o más bien su entorno, es uno de los rincones más hermosos que pueden encontrarse en el noroeste, pero su belleza colonial, casi selvática, la debe en gran parte a la estación lluviosa que tiene entrada con el final del verano. 


Es cierto que el agua no permite detenerse largo rato en sus hipnotizantes miradores, sin embargo, su caída, ligera y constante dota a piedra, hojas, y flores de un aire melancólico intemporal, acentuado por las velas que se esconden en cada rincón. 

Nuestro paso es más fugaz, paraguas en mano, pero la retina es capaz de retener el trabajo que hay en los detalles. Si uno se detiene un poco más, puede disfrutar de la limpieza brutal de los aromas de tierra mojada, hierba fresca y mar embravecido en el camino que lleva al refugio.

Allí, poco a poco, como en un susurro, brota la magia.


Un bucólico invernadero balinés, como surgido de un delirio estival, ofrece el cóctel alternativo a la fachada del Pazo, y los grises terrosos se tornan cálidos naranjas con luces tenues.


El equipo de Pepe Solla cuida cada detalle al milímetro y convierte el invernadero en la casa de la bruja de Hansel y Gretel que todos guardamos en un rincón de la memoria. Deliciosas viandas surgen de cada esquina. 


Una mesa de finísimas empanadas, carne o mejillón y chorizo. Ambas pecaminosas. 


Quien suscribe no ha terminado de saborearlas, cuando llegan los aromas de la plancha de bivalvos. Navajas aun retorciéndose, vieiras, almejas de Carril. Culminan la fechoría descomunales berberechos.


Las tentaciones continúan en forma de crujientes bocados de foie, divertidos chupitos de gazpacho y salmorejo, cecina y espárragos, vibrantes tempuras, misteriosos envases que esconden un fresquísimo ceviche, y más...



Pero si uno sigue el camino que traza la inquieta nariz del gastrópata, acabará irremediablemente en el rincón de mayor pecado, el del queso. Una selección de diferentes variedades bien afinadas y con sus contrapuntos. 


Se habilita mucha información, y una tabla para que cada comensal pueda dar rienda suelta a la lujuria láctea. 


Prima la vaca gallega, pero no se ocultan vicios como el queso con mayúsculas, la Torta del Casar. 


Pero incluso aquella se ve superada por un Queso País de leche cruda cuyo origen, al parecer, el maldito Solla no revela a nadie.



Fotos, murmullos, bocas llenas, pero, sobre todo sonrisas, enmarcan un cóctel para el recuerdo y que, sin embargo, dura una exhalación.

Nos dirigimos al banquete, allí la sobriedad y elegancia del damero deja la nota de color para las invitadas, y un barco de papel nos recuerda donde estamos y, sobre todo, quien nos ha traído allí.


Qué decir, que no se haya dicho ya, de las vieiras y de la merluza de Pepe Solla. 


Baste señalar que la diferencia entre disfrutarla en la intimidad de un restaurante o en el seno de un banquete es inapreciable, algo que se puede decir de muy pocos cocineros. 

Si la compañía la completa un albariño mágico de Rodrigo Méndez, elaborado especialmente para la ocasión y en una añada de gloria, el resultado sólo puede ser vibrante.


Y aunque es difícil continuar engullendo tras no haber dicho que no a nada, la tentación del postre resulta irrenunciable hasta la última miga. 


Sirva de excusa decir que cuando uno está alegre y despreocupado, parece que el hambre no tiene fin. Tampoco la del espíritu. 

Después se apagan las luces, las mesas quedan vacías y el reloj empieza a correr vertiginoso. Comienzan las risas sin corsé, algunas con ojos vidriosos, y otras se tornan carcajadas. Unas cuantas acaban inmortalizadas, pero la gran mayoría permanecerá, únicamente, en la memoria de aquellos que compartimos ese día. 

Y así debe ser.


Algunos anticuados aun pensamos que elegir a la persona con la que uno quiere envejecer, es uno de los más hermosos caminos que se pueden iniciar en esta vida. Vosotros habéis elegido muy bien. 


Felicidades por eso, y por todo lo demás.  




lunes, 18 de noviembre de 2013

Vientos de otoño

Finalmente mi cuerpo ha decidido tomarse por su cuenta el descanso que yo no le he dado, así que una terrible contractura atenaza de nuevo mi cuello, impidiéndome pasar ante el teclado más de cinco minutos seguidos.

En consecuencia tiramos de un post de archivo que la velocidad del Ranking no me permitió publicar con anterioridad. Únicamente añadiré que, cuando fue escrito, desconocía que un vino de Alberto Nanclares, quien hoy nos ocupa, se colocaría entre los 10 primeros del certamen. 

El otoño ya va asomando su patita con unos vientos terribles que nos dificultan el sueño nocturno, pero también trae una de las exquisiteces más efímeras de nuestro suelo, las setas. En diferentes formatos, siempre han tenido un rincón en este blog, como gran afición del que suscribe, y este año no podían ser una excepción.

Los níscalos son algo así como el balón de nivea, es más frecuente que llegue como regalo a comprarlo. Sobre todo cuando uno tiene antecedentes de malas experiencias con gusanitos que dan al traste con los veinte euros. Una compañera de trabajo me obsequió con estos de limpieza y sanidad excelsa, recién llegados de Segovia.


Tocaba prepararlos cuanto antes y como uno trata de extenderlos como sea con alguna vianda acompañante, me fui corriendo a una de mis carnicerías de referencia, a la búsqueda de costillas de cerdo, adobadas y bien oreadas.

Picamos ajo y cebolla con generosidad, y lo sofreímos bien en una olla con aceite de oliva, reservando una parte del ajo. Cuando el tema se va dorando añadimos las costillas, ya cortadas por huesos y movemos para que se marquen por todas partes. Sin prisa.

Los vapores y alguna pieza que se va pegando nos avisan que hay que hidratar. Añadimos entonces un vaso de vino blanco, y, si tuvieran, un par de cucharaditas de amontillado. Fuego a tope hasta el hervor, y luego bajamos.

Mientras se evapora el alcohol, en una sartén sofreímos con ajos y una guindilla. Dorados estos, incorporamos una cucharada de pimentón, removemos bien, y seguidamente los níscalos, sin dejar de mover. Cuando la temperatura sea uniforme de nuevo, cubrimos con caldo de carne, o en su defecto, agua. Fuego medio-bajo cinco minutos más, y paramos.

Las costillas, que ya llevarán un rato, estarán siempre cubiertas. De caldo una vez que se haya evaporado el alcohol. Cuando se acerquen al punto de ternura óptimo, añadimos el giso de los níscalos, y dejamos cocer a fuego medio unos minutos más, lo suficiente como para que los sabores se fusionen, y el caldo se concentre.


Queda corregir de sal. Créanme, otoño en un bocado.

El caso es que para mí, no pregunten por qué, el pimentón tiene algo de otoñal, pese a llevarse francamente mal con los tintos de crianza. Así que necesitábamos un blanco con mucho fuste.

En la línea de recuperación de la elaboración tradicional  del albariño que inició Rodrigo Méndez con Cós Pes, Alberto Nanclares, da un paso más. 

Su nombre, Crisopa, representa muy bien el significado del origen de este vino. Hace referencia a un bichito siempre portador de buenas noticias,  ya que se encarga de eliminar larvas y ninfas de plagas nocivas para el cultivo, y al mismo tiempo anuncia un viñedo libre de pesticidas.

En efecto, Nanclares es un tipo que trabaja en ecológico razonable, y no tanto buscando la etiqueta, como la sanidad natural del racimo. Los que nos ocupan proceden de un único viñedo de treinta años.

Vendimia manual y elaboración tradicional, pisando uva despalillada con los pies. Fermentación y maceración con hollejos, prensado y descubado, para una crianza final sobre lías.


El resultado es un vino dorado, muy brillante, y de una complejísima nariz de limón escarchado, endrinas e higos maduros. Minerales al fondo, miel de eucalipto, e incluso algún hidrocarburo, nada molesto.

En boca entra como una descarga eléctrica inicial, que su volumen va mitigando para dar paso a otras cosas. Taninos arenosos, pequeños pero envolventes. Acidez escondida, pero presente en todo el recorrido, como un esqueleto que cede protagonísmo al músculo y la grasa. Muy sabroso.

Aunque en retronasal se eche ligeramente de menos el torrente de complejidad de la nariz, resulta un vino delicioso y muy personal, que trabaja de miedo y planta cara con solvencia a níscalos y costillas. 

Por tanto, mi doble felicitación a Alberto. Hay mucho futuro en su trabajo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Una fiesta del vino?

La "vendimia" de los resultados del Ranking de este año, todos ellos- por supuesto- inmateriales, está siendo emocionante.

Odio recurrir a la horterada innecesaria de los anglicismos, pero la palabra "feedback" resume muy bien de qué hablo. Podría hablarles de más de 6.000 visitas en cinco días, pero si les digo que este sábado estaré en el concierto del Pingüino, cortesía del propio José Luis tras haber escuchado la intervención en Radio3, quizás lo entiendan. Una pasada, vamos.



Sin embargo, la emoción que realmente da sentido a todo esto, es escuchar las palabras de los viticultores premiados, conocer su experiencia, saber de las decenas de llamadas que recibieron tras conocerse el resultado, fruto de las cuales sus vinos empezarán a estar donde antes no estaban.

Y claro, cuando varias voces se dirigen a un servidor, y le plantean que canalice alguna manera de festejar, unir productores y aficionados, y en definitiva, darle forma física a todo esto, pues no sabe decirles que no.

Por eso queremos organizar algo, una fiesta, un encuentro entre viticultores, vinos, público, música y buen rollo.

Pero como se pueden imaginar, los recursos son limitados, así que lanzamos esto al aire, como si de un concurso público se tratara, por si alguien con un espacio, quiere planteárselo.

Nosotros ponemos
  • La convocatoria. 
  • Los productores
  • El vino, la gente, y toda la publicidad del local que está en nuestra mano ofrecer.
Necesitamos
  • Un espacio en Madrid, ya sea sala de fiestas, restaurante, vinoteca, bar de copas o aeropuerto abandonado.
  • Copas (no hace falta que sean de Riedel, aunque se valorará)
  • Mucha ilusión

¿El formato? 
  • Por determinar. Una feria de productores, un menú maridado, una fiesta-cocktail con entradas, o cualquier otra cosa que se les ocurra. Democracia e ilusión al poder.

¿Cuando?
  • Un día no laborable entre mañana (esto es broma) y el 15 de diciembre.
Esperamos las candidaturas en el correo del Ranking: info@rankingvinos10.com

No esperen, no sea que otro se les adelante.

Y mientras tanto, les dejo con el Pingüino. Vale que no es la mejor grabación, pero el tema tiene mucha gracia.



domingo, 10 de noviembre de 2013

Y por fin, el Ranking 2013

Ha llegado el día. Tras un domingo de emociones, en el que pudimos sacar a la luz, en primicia y en Radio Nacional, la lista de vencedores, estamos aquí. Si quieren escuchar lo que el Ranking dio de sí en las ondas, lo dejo en este enlace y a continuación:


Por lo demás, lo prometido es deuda y aquí está el listado.

Sé por experiencia que rara vez se leen estas primeras líneas porque el personal se va al meollo y no les culpo. Yo haría lo mismo.

No obstante, quiero insistir en felicitar a todos los productores que presentaron sus vinos a concurso. Les garantizo que, a pesar de una participación algo menor, no teníamos antecedentes de un nivel medio de calidad tan excepcional. Los catadores lo tuvieron difícil, y los matemáticos más aun, a la hora de relacionar este top ten, que a continuación pasamos a relatar.

Esperemos que en las fechas que se aproximan, puedan encontrarlos, disfrutarlos y, ¿por qué no?, compartir con nosotros la experiencia. Ahí vamos.

Con el nº 10, el regreso de la fruta y del trago largo a la Ribera del Duero. A estas alturas, no presentaré a Germán R. Blanco, porque no necesita presentación. El vino habla a través de él y como dicen algunos en borgoña, se reconoce a los grandes productores por sus vinos básicos. He aquí uno enorme. Quinta Milú 2012.


Con el nº 9, los veteranos en este joven ranking ya saben que si hay algo que nunca falta entre nuestros diez mejores es la variedad más popular en España, y que, lejos de ser pasto del vino peleón, en los últimos años nos ha demostrado que, en buenas manos, puede traer vinos realmente sublimes. Este viene de Calatayud, y se llama Místicos 2011.


Con el nº 8, un vino que ya se encuentra entre los participantes clásicos del ranking, y siempre en la pomada, debido sin duda a su enorme calidad, su facilidad de beber y sobre todo, su capacidad para mostrar en una copa el carácter del terruño en Ribeira Sacra, uno de los puntales del panorama nacional,  y que depara el futuro más prometedor del vino en España. Mencía directa, sin artificios. Viña Regueiral 2012.


Con el nº 7, una gran sorpresa. Siendo una cata a ciegas, sé que no queda bien hablar de experiencias personales, pero les aseguro que si este año he de destacar una visita a un productor por lo enriquecedor de la misma y por lo emocionante de su trabajo, esa fue la jornada que pasé este verano con Alberto Nanclares. Un auténtico viñerón con un punto hippie, que se ha asentado en Rías Baixas para hacer blancos memorables. Su básico, Tempus Vivendi 2012, es un albariño preciso, afilado y muy sabroso. 


Con el nº 6, simplemente, no podía faltar. Los albariños de Xurxo Alba se situaron en 2011 en el nivel del puñado de grandes blancos de España. Pese a ser albariños, los suyos, que no empiezan a dar lo mejor hasta su segundo año, los catadores no pudieron dejar pasar desapercibida la salinidad, el terruño, y esas algas que hacen este vino tan auténtico y característico. Ganador del Ranking 2012, hablamos, por supuesto, de Albamar 2012.



Con el nº 5, y en el ecuador de la tabla, me alegra sinceramente que haya tenido un hueco en este Ranking el estilo que situó los vinos Españoles del siglo XX en el mapamundi. Hablamos, como no, de los vinos finos de Rioja. Les debemos mucho, y cuando encontramos uno auténtico, como este, parafraseando a la D.O., siempre es un acierto. El genial enólogo, David Sampedro, ha sabido extraer de la añada 2008 el clasicismo, la finura y la complejidad de un Reserva de Rioja y vocarlo todo en este Marqués de Closa 2008



Con el nº 4 vuelve Germán R. Blanco. Pero de Ribera del Duero nos vamos a los límites del Bierzo. Donde las líneas divisorias y algunas cepas veteranas de cabernet sauvignon no permiten etiquetar de tal forma, este vino, guerrero y salvaje, nos demuestra lo bien que puede funcionar la mencía asociada con la casta histórica de Burdeos. Sin perder un ápice de identidad, juntas nos muestran lo que pueden dar de sí los suelos de altura y pobreza en el noroeste. Un vino que crecerá aun más en botella y que dará mucho que hablar. Altos de San Estéban 2010*

Con el nº 3, no abandonamos el Bierzo para disfrutar de una mencía que repite y, además, se permite escalar unos cuantos puestos en la tabla. Otra bodega que he tenido la fortuna de seguir estos últimos años y constatar la escalada exponencial en la calidad de sus fantásticos vinos. La mano de Raúl Pérez aun se deja entre ver, si bien, como sucede en todos los proyectos que este tipo toca, el talento brota, y la pericia y el conocimiento de la viña de Pablo Frías comienza a dejarse ver en vinos como este Tilenus Roble 2010.


Con el nº 2 un proyecto artesanal, casi desconocido, prometedor, y profundamente emocionante vuelve a colarse en los primeros puestos. Ya lo hiciera el año pasado la familia Moldes con un albariño que ahora vuelve, en su añada 2012, más fino, vibrante y explosivo que nunca. Además, con la cara lavada en una simple pero hermosa presentación. Un viñedo viejo, pobre de solemnidad, con arena y algunos cantos, manos que lo tratan como a un hijo más, mínimo de intervención y grandes cosas que contar, como este Finca A Pedreira 2012. Si mantienen este nivel, harán historia.



Y con el primer puesto, se alza un vino de esos que dan sentido a todas y cada una de las horas que echamos frente a estos teclados y, sobre todo, frente a las copas. David Sampedro y Bruno Murciano recuperan y dignifican la variedad autóctona Bobal, demostrando que con ella se pueden hacer cosas tan finas como este tesoro de presentación rompedora, nariz íntima e inquietante y boca fresca, vibrante y sedosa. Un vino de disfrute y de sed que no por ello renuncia a mostrar terruño y tipicidad diciendo de dónde viene. Por cierto, se llama La Malkerida Bobal 2012.

  

Y esto es casi todo amigos. Espero que nos veamos con estos vinos en los bares y nuestras mesas.

Por mi parte me quedo con el placer del trabajo hecho y, sobre todo, con un trozo de mi corazón que se ha quedado para siempre en Placeres Mundanos. Gracias a los amigos que intervinieron -por sorpresa- con palabras de cariño que no olvidaré, a todos los que han colaborado en el Ranking, y muy especialmente a mi hermano, que le dio forma visible.








* El PVP de este vino alcanza los 10,10 Euros. Dadas las particulares circunstancias de la edición de este año, con carácter previo a la deliberación, el comité organizador decidió aceptar este vino, junto con algunos otros que no alcanzaban los 11 euros, por unanimidad.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Próxima parada, el Ranking 2013

El pasado sábado se celebró la cata que determinará la lista de los 10 Mejores Vinos por Menos de 10 Euros de este año. La suerte está echada.

Se avecinan días difíciles, días en los que debemos ser meticulosos y extremar la precaución para que los resultados de la cata vean su más fiel traducción en el Ranking definitivo.


Por primera vez, tenemos un plazo improrrogable y no podemos hacer otra cosa que estar a la altura.

Todos estuvieron a un gran nivel.



Los catadores demostraron, una vez más, inmensa capacidad de concentración, síntesis, precisión y, por supuesto, mucho fondo, para afrontar, con los necesarios descansos, unas cinco horas de cata.


Los vinos no defraudaron. Menos muestras que en otras ocasiones, aunque las cifras iniciales, y nuestras impresiones personales, nos permiten afirmar que hubo más calidad global que nunca.


 Pese a la delicada situación por la que muchos de ellos pasan, los medios no defraudaron, y estuvieron allí una vez más, para apoyar la causa desinteresada del vino, no sólo como placer, sino también desde la idea de que será uno de los motores que nos sacarán de esta terrible crisis.

Un local excepcional, Singulario, y un equipo de buenos profesionales, hicieron que, como en el ballet, todo pareciera muy fácil.

Finalmente, y como siempre, Gonzalo Garre y Pedro Giménez, al pie del cañón de los detalles, las fotos, las fichas, el recuento, y, a estas alturas, del alma del Ranking. 

Gracias a todos, porque sin vosotros no habría Ranking.

Nos vemos el Domingo 10, a las 10:00, en Radio 3.


Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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