lunes, 9 de septiembre de 2013

Regueiro

 Como les adelantaba en el post anterior, este verano estuvo movido en lo gastronómico, y la primera parada de interés se produjo en Asturias.

En un minúsculo y hermoso pueblo del occidente del Principado llamado Tox, se esconde Regueiro, un hotel muy cuco y acogedor en el que se aloja el restaurante, del mismo nombre, dirigido por Diego Fernández.

Un par de recomendaciones y el antojo irrefrenable de comernos un buen arroz con pitu de caleya nos condujeron hasta allí, ya que entre sus dos menús, vanguardista y clásico, éste último (29 euros) incluye este plato en su propuesta.

Tras una espera algo más prolongada de lo deseable, nos recibe una sala vestida con buen gusto. Maderas nobles, ambiente acogedor y mesas bien separadas. Dos menús, carta y la posibilidad de que el chef configure uno a la medida. Como nosotros veníamos con la decisión tomada, nada de esto hizo falta, así que nos centramos en la brillante carta de vinos by David Barro, a precios muy ajustados, por cierto, que comentábamos en el post anterior.

Con el agua- el vino tardó lo suyo- trajeron el primer aperitivo cortesía de la casa, unos divertidos y ricos bollos preñaos en version “mini”.


Sí llegó a tiempo de catar el espumoso de Colet una crema de pitu de caleya realmente sabrosa y muy concentrada, nos adelantaba el sabor de fondo con el que nos íbamos a encontrar más tarde.


Tras ello empezaba el menú propiamente dicho con unas croquetas de jamón sencillamente perfectas, que demuestran con transparencia la escuela del chef en templos como Casa Marcial. Bechamel fina y sabrosa con un rebozado finísimo con el crujiente ideal.


El siguiente clásico, el bonito en rollo, uno de esos platos que siempre tengo en mente acometer, pero que por diversas razones acabo dejando para otra ocasión. Quizás sea porque normalmente me encuentro con una vianda fantástica de bonito y la plancha se hace demasiado atractiva.


En este caso nos encontramos con  un plato de abuela, jugoso y pleno de sabor sin un atisbo de sequedad – principal peligro de este plato-. El fondo revela trabajo, y su maridaje con las últimas gotas de Colet fue muy interesante.

Nos preparamos entonces para recibir aquello que habíamos venido a buscar, el arroz con pitu de caleya. Dos fuentes (éramos cinco) realmente abundantes nos anunciaban que  quedaríamos muy lejos del hambre. No decepcionó.


Sabores profundos, casi cercanos a la caza, carne sabrosa y arroz en su punto, bien trabajado. Por su grosor y textura me atrevería a decir que se trataba de alguna variedad italiana. La campanada llegó, de nuevo con algo de retraso, con el encuentro entre el arroz y la gamay de Dominique Pirón. Fescura para compensar un bocado contundente como el del arroz, y fruta con estructura para ponerse a la altura. El resultado es una delicia memorable.

El postre no bajó el listón y de nuevo vino a demostrar escuela. Un arroz con leche brillante, tan solo superado en mi experiencia personal por el prodigio de Casa Gerardo.


Petit fours, café, y un rato agradable en la terraza redondearon la jornada. La única pega, un servicio algo falto de experiencia y, tal vez, de una dirección clara, lo que se traduce en cierta descoordinación, algunas esperas y detalles que ensombrecen ligeramente el nivelazo de la cocina. 


Sin embargo hay que decir que de existir en Regueiro una sala a la altura de la enorme cocina que practican, posiblemente se justificarían también unos precios mucho más elevados. No olvidemos que el menú que acabamos de relatar se sirve por 29 euros.

Volveremos y comprobaremos, sin dudar, cómo han pulido esos flecos.




4 comentarios:

Jorge Díez dijo...

Es uno de los más comentados últimamente. Lo tengo pendiente y espero no tardar demasiado, así que voy sobre aviso y contrastaremos opiniones.

Por lo demás, me alegra que hayáis disfrutado tanto y por un precio bueno. Lo que expones invita a ir.

Salud.

Toni dijo...

O tuviste "suerte" con el servicio o fuiste benévolo. Está a un nivel muy inferior al de la cocina.

Mariano dijo...

Hola Jorge,

Me gustará conocer tus impresiones. Te animo a visitarlo.

Creo que la idea es interesante y disfruté realmente.

Mariano dijo...

Hola Toni,

Sin haber sido un desastre, que tampoco, no he querido atizar demasiado con el tema. Por un lado, porque no hubo ningún detalle que nos estropeara la comida.

Por otro, y más importante, porque creo que si bien el servicio no está a la altura de la cocina que allí se practica, tampoco, por una cuestión de precio, pueden exigirse, a mi entender, los estándares de un estrella michelin. De hecho creo que son errores fruto de la inexperiencia y que poco a poco los irán corrigiendo.

Veremos cuando volvamos.

Saludos!

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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