martes, 3 de septiembre de 2013

Las botellas del camino

En fin. Ya estamos de vuelta.

No negaré que las vacaciones de este verano han sido largas. Más que en años anteriores. Huelga continuar con el tópico de las pilas cargadas y demás. El cuerpo lo pedía y se lo hemos podido dar, así que espero estar a la altura del descanso, y de lo mucho experimentado en este mes de agosto, también en lo gastronómico.

Sin embargo también dicen que "el hombre que más vacaciones necesita es aquél que acaba de disfrutarlas", así que no esperen mucha brillantez por nuestra parte en estos primeros días (tampoco solemos darla el resto del año), aunque intentaremos contar lo posible.

El camino del mes pasado fue largo no sólo en kilómetros, sino también en sorpresas, y como el movimiento se demuestra andando, o en este caso bebiendo, empezaré hablando de los vinos que me han impactado este verano, sin perjuicio de que más adelante hablemos también de las viandas y entornos que les acompañaron.

La primera sorpresa tengo que agradecerla al amigo Jorge (Sibaritastur) y al grupo de cata que reúne año tras año en Oviedo al pelanas que suscribe con un grupo de cata de astures, excelentes catadores y mejores personas. Este año, entre otros vinos también interesantes, destacó con creces un ejemplar de As Caborcas 2010 que elabora Telmo Rodríguez en Valdeorras. Viñas en bancales de entre 50 y 70 años de edad, clavadas en suelos graníticos de laderas del Bibei. Mencía, merenzao, sousón, garnacha y godello y una añada especialmente agradecida con las variedades de ciclos más largos y su acidez.

El resultado, el vinazo que comenta Jorge en este post con el que comulgo plenamente.

Seguimos en Asturias, hacia el oeste, y en un pequeño pueblo costero llamado Tox encontramos un enclave culinario, Regueiro. Hablaremos de él más adelante, aunque adelantaré dos triunfos vinícolas con los que topamos allí, fruto del excelente trabajo de asesoría que David Barro, de Coalla Gourmet, ha hecho en esta casa. Una carta precisa, atrevida, compensada y no necesariamente larga. El primer golpe fue el Extra Brut de Colet, que en esta última tirada se muestra más fresco y champenoise que nunca. Para beber palets. La segunda, el Côte du Py 2010 de Dominique Piron, un lieu-dit de Morgon en el que la gamay muestra su cara más borgoñona. Fresco, terso, mineral y con fruta roja a paladas, ofreció uno de los maridajes más arrolladores con los que me he topado al enfrentarse a un arroz con pitu de caleya del que ya contaremos cosas.


De Asturias nos fuimos a Monforte. Allí nos esperaba la hospitalidad de un amigo, Jose Mª Prieto (Régoa), que además tuvo el detalle de reunir en torno a nuestra mesa a un puñado de jóvenes vignerons que, sin duda, forman parte del futuro más prometedor de la Ribeira Sacra.

Especialmente llamativo resultó Ronsel do Sil, un proyecto donde, pese a los pocos años que lleva en marcha, sus promotores tienen claro el objetivo de mostrar la tipicidad de cada terruño, razón por la cual parten con varias marcas desde su inicio. Vel'uveyra, arpegio y ourive, darán que hablar. A falta de volver a probarlas con calma -los vinos catados en Monforte fueron muchos- brilló con luz propia Alpendre 2012, un tremendo monovarietal de merenzao granítico, fresco, fino y muy sutil, pese a su rabiosa frutosidad.


Tampoco quisiera olvidarme de la grata sorpresa recibida con la evolución del Blanco de Blancos 2011 de Ponte da Boga. Voluminoso, glicérico y mucho más interesante ahora que cuando acababa de salir al mercado. Me voy convenciendo de que los vinos de esta bodega requieren un tiempo que no les damos.


Ya en casa, en Pontevedra, me tocaba el turno de lucimiento. Por eso saqué de la manga, ante un público atónito, una botella a la que tenía muchas ganas, ya antes de haberme hecho con ella. Se trata de El Marciano 2012, un vinazo del Maestro Alfredo. En Navarredondilla (Avila), donde Gredos se pierde en altura y ya no trabaja nadie, Alfredo vendimia el último, a casi 1.200 metros, garnachas de granito, las que me gustan, jugosas y directas. Sin crianza ni más artificio que un 10% de uva sin despalillar. Moras y arándanos crujientes, lavanda. Explosivo en boca, taninos esféricos, madurez y frescura nunca se entendieron tan bien.


Sigo en Pontevedra y otro vino me arrebata el corazón, pero como por diversas cuestiones merece un capítulo aparte, lo dejo caer y nos vemos en el próximo post. 






22 comentarios:

Alfredo Maestro dijo...

Gracia Mariano por la parte que me toca, pero cámbiame eso de Navarredondilla (Segovia), es un pueblo de Ávila.

Un abrazo

Alfredo

Jorge Díez dijo...

Un recorrido bien aprovechado. Qué lástima que esta vez no haya podido estar en el "equipo astur" de cata. Sigo atento al resto del relato.

Smiorgan dijo...

Buen recorrido por ahora.

El Morgon de Piron lo probé en su añada 2007, y fue quizá el vino que más me gustó de este elaborador.
Una AOC esta de Morgon que cada vez me gusta más.

Con respecto a lo que dices de Ponte da Boga, recuerdo beber su Mencía básico comiendo en un restaurante a orillas del Sil. Me gustó, sin resultarme memorable. pero parece que esta bodega está en boca de todos, igual si que hay que detenerse un poco más en sus vinos.

Y está visto que está en nuestro sino no poder quedar...

Saludos.

Toni dijo...

Por la parte que también me toca del grupo astur, muchas gracias por lo de "mejores personas", pero por lo de "excelentes catadores" en mi caso no has estado muy atinado. :-)

Y no porque a mi no me gustara gran cosa As Caborcas. :-)))

adespensa dijo...

Muy de acuerdo con el Blanco de Blancos de Ponte da Boga, las dos variedades, godello y albariño, evolucionan extraordinariamente bien y convierten a este Ribeira Sacra en un gran vino.

Mariano dijo...

Hola Alfredo,

Ya he corregido el lapsus geográfico.

Un abrazo

Mariano dijo...

Jorge, no te preocupes, tuviste sustitutos galácticos.

Mariano dijo...

Hola S.

Igual Piron es un comienzo demasiado bueno. En la zona del Beaujolais (inclusive Morgon) hay también unas castañas que no veas.

A mí el mencia de PdB no me gusta demasiado, igual me pasó con el Blanco recién salido, pero voy viendo que algunos de sus vinos evolucionan bien.

Lo de quedar, efectivamente, parece que andamos siempre cruzados.

Saludos.

Mariano dijo...

Es cuestion de gustos Toni. Los tuyos están definidos y simplemente, van por otro lado. Lo otro lo mantengo ;)

Mariano dijo...

Hola Adespensa, bienvenido.

Yo no hablaría de gran vino, pero si va mostrando hechuras con la evolución.

Saludos,

Mariano dijo...

Parece que Dominique Roujou de Boubee está teniendo problemas con Blogger para publicar, pero ha tenido el detalle de enviarme el comentario que pego a continuación:

Gracias Mariano por inclinarte sobre los vinos de Ponte da Boga.
Efectivamente, para mi, la gracia del terroir de Ribeira Sacra es su capacidad a producir vinos finos con aptitud a envejecer, condición indispensable para sumarse al club de las grandes DOs.
Los vinos de Ponte da Boga, como los de otras bodegas de la zona, tienen esta versatilidad de ofrecer vinos apetecibles en su juventud. Pero donde se ve realmente el potencial de sus vinos es conforme van envejeciendo. Basta con abrir hoy un 2008 o 2009 del blanco de Ponte da Boga, un 2009 del mencía para darse cuenta del potencial de estos vinos. Tampoco pretenden envejecer 10-20 años ni ser los mejores de toda la Ribeira Sacra, pero dentro de este segmento, me parece que ofrecen una verdadera tipicidad. Luego, si hablamos de Alaïs, Bancales Olvidados, el capricho de Merenzao o el futuro Porto de Lobos, está claro que hay que darles tiempo. A nadie en Francia se le ocurriría abrir un Volnay del 2011 o un Côte Rôtie del 2011. Pero en España, y quizá todavía más en Galicia, como no hay mucha cultura de tomarse estos vinos con 4-5 años de botella.
Os puedo contar una anécdota, un amigo dio de probar el año pasado a Jean Marc Roulot (productor de Meursault) y Alix de Montille (su mujer, hija de Hubert de Montille) el Mencía 09 de Ponte da Boga y Bancales Olvidados 09 y quedaron alucinados de la calidad, la frescura y la elegancia de estos vinos. Y de vinos finos y frescos entienden bastante ;-)
Seguro que si se les hubiera dado de probar también los vinos de Dominio do Bibei, Algueira o Guimaro hubieran alucinado también. Como productores de grandes vinos de Borgoña que son, saben perfectamente como aprehender un vino joven. Pero no es nada fácil proyectarse para juzgar de la calidad de un vino joven.
Por eso voy guardando los vinos que me gustan como los de Rodri, de Raúl, de Eulogio, de Juan (As Furnias), ..., de Rioja, de Ribera del Duero, ... para tomarlos con más años, para disfrutar más plenamente de sus cualidades.

Espero que estos aires gallegos y asturianos te hayan dado fuerza para la vuelta al cole ;-)


Un abrazo,

Dominique

Mariano dijo...

Como bien apuntas Dominique, no siempre resulta fácil predecir la evolución de un vino, sobre todo si en lugar de ser uno consagrado, cuya trayectoria le avala, se trata de algo nuevo en un entorno de vinos del año.

Si no es sencillo para un profesional experimentado, menos aun para un pelanas como el que suscribe. En todo caso, esa ha sido mi sorpresa con lo poco de PdB que he tenido la oportunidad de probar con algo de botella.

Dicho esto, también he de señalar que me he llevado algunos chascos con algunos ya consagrados (no diré nombres) de los que se presumía gran potencial de guarda y que no aguantaron cinco años conservados de manera impecable. Por eso entiendo que mucha gente no esté dispuesta a jugar a esa lotería.

Por fortuna, je je, estáis los viñerones con cabeciña que sabéis guardaros ases en la manga y darnos gratas sorpresas como esta.

Un abrazo

SIBARITASTUR dijo...

Tu si que les sacas "punta" al verano, que envidia, tu que puedes.
As caborcas está desde ya en el podium de los mejores vinos- politicamente correcto sería, los que más me gustan, pero no lo soy- que he probado hasta ahora.
El extra brut de colet te refieres al navazos con palo cortado ne licor de expedición?.
Tengoi que probar ese morgon de piron porque su beaujolais casi me mata. De esa zona solo tengo un referente y es lapierre, muy grande.
Me has metido ganas con esos R. sacra, apuntados quedan.
Y con respecto a Ponte da boga guardo un Godello del 2012 que viendo el nivel de acidez creo que esperaré al año que vien peor le tengo ganas:
Y un apunte a lo que dice Dominique, está muy bien tener que esperar a beber ciertos vinos pero no creo que los consumidores tengamos que preocuparnos por guardarlos, deberían ser las bodegas las que lo sacaran al mercado, más o menos, hechos.

Mario Estévez dijo...

¡Buen post Mariano y además poniendo los dientes de sable!
Lo que no cabe duda es de que no nos vamos a aburrir probando vinos, algo que es de agradecer a tanto "enochalado" elaborador.
Sobre el comentario de Dominique y los vinos blancos gallegos, no puedo estar más de acuerdo y para ello me remito a la vertical que hicimos con los Do Ferreiro CV de Gerardo Méndez.
Y es más, ayer hablando con Álvaro Girón sobre los Navazos Niepoort o la última Bota 44, teníamos las mismas sensaciones: estos vinos evolucionan muy bien en botella, pero no les damos tiempo.
Esperando el próximo post para seguir salivando ;)
Abrazotes,
Mario

Anónimo dijo...

Gracias Mariano por copiar mi comentario.
A ver si esta vez funciona.
Jorge, eso que sean las bodegas que guarden el vino es algo muy relativo. Primero, es más para mi una cuestión de cultura y de época. Antaño, en Francia, la gente tenía claro que no se tocaba a los grandes vinos de Burdeos, de Borgoña, del Ródano, ... antes de 10 años como mínimo. Los compraba y los guardaba en sus bodegas personales, porque por supuesto, la gente tenía un sitio en casa para conservar el vino en buenas condiciones. Al igual que los buenos restaurantes compraban "en primeur", es decir antes que los vinos estén embotellados, los metían en su bodega y los ponían en la carta solo cuando estuvieran listos, 10, 12 o 15 años más tarde! (muchos de los restaurantes con 3 estrellas michelin siguen haciéndolo).
Claro, era otra época.
Ahora, la gente no suele tener sitio en casa para conservar bien y envejecer los vinos. Pero te puedo asegurar que mis amigos profesionales y aficionados en Francia si que lo hacen. Y son poquísimas las bodegas que venden un vino "viejo". La enorme mayoría de las bodegas conocidas y/o consagradas vende los vinos antes ("en primeur") o justo después de su embotellado.
Luego, pedir a la bodega asumir de guardar el vino para venderlo solo cuando esté listo es algo casi imposible de asumir económicamente. Sabes lo que supone de espacio y luego de tesorería guardar el vino 3, 5 o 10 años? Solo un puño de bodegas en el mundo lo podría hacer.
Ahora mismo, en Ribeira Sacra, la única bodega de calidad que lo hace un poco es Dominio do Bibei. Probablemente fueron los primeros a tener realmente una visión de excelencia para esta DO.
Luego, hace falta cultura, hablando del consumidor, para aceptarlo. El principal mercado de Ponte da Boga por ejemplo es el gallego. Y la gente no quiere una añada atrasada. Piensan que la última es siempre la mejor y no valoran el hecho que el vino pudiera mejorar. Pasa igual con Rías Baixas, ...
Poco a poco ... la tendencia es buena. Hace 10 años, nadie (o casi) hablaba de esto. Hoy, hay cada vez más profesionales y aficionados (como vosotros) que lo mencionan. Vamos bien. Pero el camino será largo!


Saludos,

Dominique

P.D. el godello 2012 de Ponte da Boga estará mejor el año que viene, pero sobre todo dentro de 5 años!

Jose dijo...

Hola a todos,

Smiorgan:
¿No te va el Chenas Quartz?

Dominique:
No estoy de acuerdo. ¿Qué supone para los particulares guardar el vino y que posteriormente sean los productores quienes indiquen que es nuestra responsabilidad su almacenaje durante años en condiciones de bodega que, obviamente, son imposible de cumplir? De ese modo y ante esa imposibilidad, ¿qué sentido tendrían vinos que no están listos para beber en pocos meses? Las bodegas no pueden y los bebedores tampoco.

Por otro lado, ¿no nos resulta posible a los bebedores españoles pero sí a los franceses, alemanes? No lo creo. Considero que es igual de imposible para unos y para otros.

Saludos,

Jose

Mariano dijo...

Sib. no no, me refiero al Tradicional, el básico. Hace tiempo (al menos un par de añadas) que no pruebo Colet-Navazos.

Y Lapierre es mucho Lapierre, va a ser difícil mejorarlo.

Sobre el debate suscitado con la guarda y quien la asume, entiendo el planteamiento de Dominique, aunque aparte de un tema cultural, que es el más importante, hay otra cuestión.

Hace no mucho tiempo un amigo (que algo que ver tiene con Dominio de Bibei) me dijo que para que decir que uno hace grandes vinos de guarda (entiéndase en su sentido más ambicioso), tiene que existir una trayectoria de mucho trabajo y tiempo, nunca antes de descorchar una botella con 10 años a la espalda y alucinar.

Algunos (pocos) en España se han ganado ese derecho y Tondonia son los primeros que me vienen a la cabeza, aunque son un ejemplo diabólico, ya que ellos sí guardan sus botellas y las sacan cuando los vinos se pueden empezar a beber. Intento pensar en otros, Muga, Hidalgo, Vega Sicilia... y me voy dando cuenta de que todos ellos, en mayor o menor medida hacen un trabajo de guarda.

Si a eso le uno que algunos presuntos guardables con los que me he esforzado, se han caído a los seis años, me pregunto si no será esto una utopía irrealizable en España. Valga la redundancia.

Mariano dijo...

Hola Mario. Veo en tu blog que tú tampoco te has aburrido últimamente...

Me hubiera gustado estar en esa vertical porque además tuve una mala experiencia con un CV no demasiado viejo.

Abrazos,

Mariano dijo...

Y por si la cosa no se pudiera trenzar un poco más, Jose hace acto de entrada. Ja,ja,ja.

He echado de menos esa pluma este verano.

Saludos!!!

PS (Ya me hice con algunas cosas de Colet, tengo el Assemblage calentando motores.)

Jose dijo...

Hombre Mariano, si me dices así lo de la pluma... suena hasta raro ;^)

Ya nos contarás qué te parece el Assemblage.

Si vale de algo colateral, yo tengo El Marciano esperando desde mayo, pero empezaron los calores y no me vi yo con redaños de tinto.

Abundando en el asunto de la guarda, yo no estoy de acuerdo, como decía anteriormente.
Recuerdo una particular diatriba con los Priorat. Con el tiempo se ha ido viendo que pocos, muy pocos, han ido ni medio sobrellevando el tiempo con dignidad y algún viticultor admite que ahora están comprendiendo mejor cómo hacer el vino para lo que quieren conseguir. Sin embargo no sólo bodegas, si no crítica oficial se llenó la boca de esperanzas en su longevidad. Antes sí, ahora no.
En cualquier caso, el traspasar a los bebedores la responsabilidad de algo que es la bodega quien lo dicta me parece un efecto perverso en la mercadotecnia del vino (lo cual no deja de ser ciértamente pleonásmico).

Saludos,

Jose

Smiorgan dijo...

Hola a todos.

Jose, si que me ha gustado el Chenas Quartz. He probado un par de añadas, y aunque una botella me salió rara, si que es un vino me gustó. Aunque el que más, el Morgon Côte du Py.
Alguien por ahí ha mencionado a Lapierre. Ese Morgon es soberbio, que vino más de disfrutar!

Respecto a la guarda, complicado tema. Yo creo que los consumidores deberían comprar un vino listo para beber. Decir al cliente, cómprelo ahora y guárdelo 10 años, no lo veo claro. Otra cosa es que yo guarde un vino porque crea que aún va a mejorar más.

Con el tema Priorat, ya he tenido algunos ejemplos de vinos de esta DO que se supone que iban a durar años...y chasco. Aunque mi experiencia con los vinos catalanes en general es muy limitada.

Saludos.

Jose dijo...

Son distintos estilos del Chenas Quartz y el Côte du Py, desde luego. Más oscuro el primero y más brillante el segundo, en mi opinión. El Morgon de Lapierre, desde luego, espléndido.

Ponía a Priorato, como un ejemplo, hay muchos casos similares. Realmente, y excepto casos muy específicamente aislados, ¿cuántas botellas de vinos españoles son susceptibles de guarda? Guarda de verdad, no de la que dicen los críticos o las bodegas y a la hora de la verdad se encogen de hombros y dicen:"Cada botella es un mundo".

Saludos,

Jose

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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