jueves, 27 de junio de 2013

Bocados de un ingrediente

Disfruto de la práctica totalidad de las entradas que publico- si no, no estaría aquí perdiendo el tiempo- pero especialmente de aquellas que suponen dar a conocer algo poco conocido y que vale la pena mostrar

El pasado fin de semana, aparte de con cierto relax, pude encontrarme con ciertos manjares francamente deliciosos en su sencillez y, sobre todo, en su autenticidad.

Los dos primeros surgieron con ocasión de una Feria de Productos de Mercado Ecológico que la Comunidad de Madrid puso en Villalba. Pequeña y sin demasiada afluencia, ocultaba sin embargo algunas joyas que merece la pena destacar.

En Fresnedillas de la Oliva, un pueblo muy cercano al Escorial, se elaboran de manera artesanal los quesos La Cabezuela, única y exclusivamente con leche de cabra guadarrameña en pastos de tomillo, gramíneas y alguna que otra bellota. Tienen varios de leche cruda, aunque finalmente nos decantamos por una curiosidad, el Lingote Cremoso, elaborado según la técnica del Brie de Meaux, y que da lugar a una pieza de pasta blanda con corteza natural blanca enmohecida.


Da sutiles aromas de nueces, romero, cenizas y notas animales. En su boca, untuosa y muy agradable, destacan ligeros recuerdos caprinos con los amargos, muy elegantes, y recuerdos de frutos secos. La pieza, de un cuarto de kilo, andaba por los 7 euros. Un regalo.

Como a mí este perfil de quesos tiernos, sutiles y untuosos me van mucho con la textura de la syrah, me permito recomendar un par de ellos. Uno de zona clásica, Saint Joseph, elaborado por Hervé Souhaut, uno de los frikis de la zona. Cepas de más de cien años, largas maceraciones, crianza sobre lías de más de un año en roble usado, y nada de sulfuroso. 


Este 2006, dentro de las notas salvajes de los naturales y tras algo más de media hora de apertura para que se fueran los aromas más cerrados de caldo de carne, daba con evidencia las clásicas notas de aceituna negra con manzana pasada. Muy fresco en boca, con unos taninos arenosos que maridaban a la perfección con la naturalidad nuestro lingote.

Otro destacable, ya en territorio nacional, es el que elabora Ismael Gozalo (alma de Ossian) en Nieva. Se llama SieteJuntos 2011 y es un 100% syrah de agricultura ecológica. Sorprende por su impacto frutal de arándanos acompañados de notas herbáceas muy precisas de hoja de té. Con la aireación, de nuevo, sale ese tapenade tan varietal y permanecen algunos recuerdos de botica. En boca es lineal y fresco, disfrutable aunque algo delgado, y con un profundo amargor que le aporta elegancia. Para seguir en futuras añadas, aunque perfecto también en este momento para quesos sutiles como el que nos ocupa.


Pero no terminó allí el mercado, pues también pudimos conocer de cerca y llevarnos algún producto de Vega Fértil, un proyecto de agricultura ecológica que cultiva frutas y verduras de temporada en Vega del Jarama (Madrid). Nos hicimos con una lechuga soberbia, y una coliflor como había probado pocas, amarilla (le da la luz del sol, y no la del invernadero), apretada y llena de bichos, eso sí. Pero fue toda una sorpresa de sabor y cremosidad. Imagínense cuanto sabor, que con el caldo de cocer la coliflor, quedó un arroz de verduras de escándalo.

Además, no dejen de visitar su web, es artesanal y austera, pero demuestra el cariño con el que trabajan y, para aquellos que hagan sus pinitos en la agricultura, ofrecen cursos y asesoramiento on-line.

Y terminamos los bocados con uno de excepción que me descubrieron mis queridos suegros el pasado domingo, las alcachofas de El Pimiento Verde, un grupo de restaurantes de Madrid que elaboran una cocina vasca muy correcta en la que destacan con mucho las citadas - y para mí ya míticas- flores de alcachofa, cuya receta no quisieron soltar, así que no puedo hacer más que mostrarlas. 



 Delicadas, sutiles, sabrosas y sin una sola dureza, al contrario, se deshacían en la boca sin otro sabor extraño que el de la pura alcachofa, unas escamas de sal y aceite de oliva. No fueron mal con el txacolí espumoso, cuyo nombre no recuerdo, que nos acompañó.

Eso sí, no lo intenten con ningún vino tranquilo porque la alcachofa lo destrozará, o morirá en el intento.

12 comentarios:

Jose dijo...

Hola Mariano,
si tienes la oportunidad olvidate un lingote mes y medio o así en algún lugar de la nevera y sacarás el queso fuerte más absolutamente demoledor que puedas imaginar 8-)

Saludos,

Jose

MClejo dijo...

Hola,
Si te gustó el lingote creo que te encantará otro de los quesos de La Cabezuela, también tiene un nombre llamativo y tentador, "La bomba".
Aunque se puede conseguir en 3 tamaños diferentes, el de mayor envergadura es sin duda el más conseguido.
Para acompañarlo tal vez una Garnacha vieja madrileña, aunque seguro que tú nos puedes recomendar algo más secreto y sorprendente.

Espero que consigas un ejemplar y lo comentes en este fantástico blog.

Saludos!

Mariano dijo...

Muy interesante Jose! Es un descubrimiento champenoise de la casualidad?, Lo probare con el proximo.

Saludos

Mariano dijo...

Hola Mclejo y bienvenid@

Muchas gracias por tus palabras. Lo cierto es que los probe todos y me encantaron, pero mi mujer es de suaves y donde hay patrón...

Saludos

Jose dijo...

Hola Mariano,
descubrí estos quesos hace unos tres años o así y cuando no compro sus quesos en el Día de Mercado, me acerco a Fresnedillas. Soy bastante quesero y es habitual que tenga unos cuantos quesos empezados en casa y claro, alguno se me traspapela más de lo esperado. Me ha pasado con su lingote, pero también con el semi y con el curado.
Con los meses el curado se hace más fuerte, el semi se convierte en el curado y el lingote... ¡en la bomba de neutrones! =8-/ Fuerte, pero de dolerte el hipotálamo =8-)

Ese mismo experimento me ha ocurrido con los quesos cremosos de Alimentos de Miraflores (quesos todos y también muy, pero que muy, recomendables) y se tornan en quesos con unos sabores y matices bien especiales.

Saludos,

Jose

Smiorgan dijo...

Tomo nota de ese queso! Tiene una pinta impresionante!
Qué tal esos quesos cremosos con un champagne con buena carga de Pinot? Yo suelo maridarlos y creo que no van mal.

Con las alcachofas me ha pasado una cosa muy curiosa. Me parecían un engendro de satanás..hasta que probé unas en El Xato, otras en la Finca y otras más en Casa Elías. Ahí me dí cuenta de que lo que no me gustan son las malas alcachofas.

Saludos.

Jose dijo...

Je, je... Eso le pasaba a mi familia con las alcachofas, hasta que les hice una menestra con alcachofas como dios manda. Las mordían y repreguntaban "Pero... ¿es así como saben las alcachofas?". Ya ves tú, a la vejez, viruelas ;)

Saludos,

Jose

Anónimo dijo...

JLRoyuela
La mayor de las satisfacciones es encontrar satisfacción y felicidad con nuestros quesos y yogures.
Os esperamos en la queseria cuando estimeis, para eso hay que ir a Fresnedillas.

Mariano dijo...

Jose, tomo buena nota. Interesante mundo el del afinamiento casero }:-)...
Yo los quesos de pasta dura que se me traspapelan suelo meterlos en aceite, y ahí también se hacen fuertes, sobre todo los de cabra.

Saludos!

Mariano dijo...

Hola S., efectivamente, las alcachofas suelen ser una de esas cargas que arrastramos de la infancia. Igual que la merluza seca que comentaba días atrás...

Afirmativo al champagne pinotero. Es difícil encontrar cosas con las que no vaya.

Saludos,

Mariano dijo...

JLRoyuela, bienvenido y gracias por el comentario.

Ahora tengo muchos motivos para dejarme caer por Fresnedillas...espero que pueda ser pronto.

Saludos,

Jose dijo...

Bueno a los de pasta duraaaaa... les raspo el moho y me los como igual 8-)

Hubo una ocasión en que me olvidé de un queso durante un año y la capa de moho era casi de un dedo de grosor, pero una vez retirada el interior estaba impecable.

Saludos,

Jose

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