miércoles, 15 de mayo de 2013

Tres vinos para mamá

Llevo algún retraso en el blog, fruto de externalidades de me atenazan, y aunque eso no tiene incidencia generalmente en las temáticas, hay algún que otro post, como el que ahora nos ocupa, que se me ha pasado de fecha.

Sin embargo, no quisiera dejar de hacer mención a uno de los días más complicados que un ser humano afronta a lo largo de la temporada, y no me refiero al de la revisión en el dentista, ni de la hipoteca, ni siquiera al de la declaración de la Renta. No amigos. Me refiero al día de la Madre.

Quedaron atrás aquellos maravillosos años en los que el colegio nos solucionaba la papeleta a base de pintura, celofán y mucha intención. Tampoco sirven los protocolos del día del padre, donde un acuerdo tácito y mutuo de no agresión hace válido cualquier presente, aunque sea el mismo año tras año.

No amigos. Aquí hay que echar el resto, y desconfiar de los manidos “no te gastes el dinero en regalarme nada”, “la intención es lo que cuenta” o “cualquier cosita me vale”. Mentiras y embustes, como dice mi abuela, que también es madre. Y si no, aténganse a las consecuencias.

Esto nos lleva al segundo punto, y es que si regalar algo a una mujer ya es difícil de por sí, las madres entrañan tres escalones más de dificultad. En mi caso, tengo asumido que sólo acertaré muy de vez en cuando, y el cartucho del vino lo agoté hace tiempo con más pena que gloria, pero si ese no es su caso, les animo a regalar a sus madres una botella especial, y por supuesto, cruzar los dedos.

Claro, que si no va bien, yo no quiero saber nada.

Dicho esto, me he permitido seleccionar algunas opciones, partiendo de la idea de que las madres, que generalmente ya han probado muchas cosas, no suelen ser aficionadas a vinos duros, concentrados y/o maderizados en exceso, sino más bien a la facilidad de beber, los alcoholes no muy presentes y a la sencillez que evite eclipsar sus generalmente deliciosos platos.

Así empezamos por un rosado francamente agradable, en la que sin duda es la mejor añada de este vino que hemos probado. Caminito 2012 se elaboró con garnacha, algo de syrah y la tramuntana del Ampurdán, en viticultura ecológica. El 20% del mosto fermenta y se cría seis meses en roble francés. La otra parte sobre lías con battonages.


Su palo y piel de cebolla no ceden a convencionalismos más estéticos, y en nariz muestra cierta tensión sobria, con aromas de granada, alguna concesión a la frambuesa, hinojo, notas lácteas y un ligero fondo balsámico que aporta cierta complejidad.

En boca mantiene la seriedad sin aristas de un vino muy equilibrado, redondo. Con buena acidez y un alcohol bien integrado. Su paso es especiado, sabroso, con finos pero crecientes amargos que aportan fuste y elegancia, y lo que no tiene de largo, sí lo tiene de bebible y por contra nada empalagoso.

La madera y algún que otro exceso de añadas anteriores, han desaparecido dejando paso al vino. Perfecto para no llevarse mal con casi ningún plato, e ideal para esa tortilla de patata, amarilla y reposada de nuestra madre, que todos sabemos que es la mejor.

Seguimos con una joyita portuguesa en forma de burbujas que elabora Aphros Wine en la zona de Vinho Verde, sub region Ponte da Lima, Espumante de Vinho Verde Bruto Reserva 2008, es un monovarietal de Loureiro blanco elaborado según el método tradicional y que pese a su escasa producción (unas 1.600 botellas), tiene un precio francamente competitivo. Muestra un amarillo dorado atractivo a primera vista, con una burbuja fina y veloz. En nariz es intenso, hojaldre, lila y nueces. Con el tiempo flores marchitas y anís estrellado.


En boca entra primero el vino, afilado y con volumen, y después la burbuja, delicada y cremosa. Frescura, mucho nervio, músculo. Exuberante y finamente amargo en su paso. Amplio y aunque algo más panadero en boca, deja un recuerdo mineral al final. En todo caso un espumoso sabroso y muy divertido, que irá de perlas con ese picoteo que hacemos en la cocina, donde y mientras todo se cuece.

Y para terminar nos vamos a un tinto de zona ribereña, con la particularidad de no estar elaborado con tempranillo, sino con Pinot Noir. El caso es que inicialmente pensé en acercarme a Borgoña para terminar este post, pero se trata de vinos que suponen una ruptura importante con todo aquello a lo que estamos acostumbrados, y en ocasiones chocan. Entonces topé con Alta Pavina, un proyecto de finca situado en La Parrilla (Valladolid) a unos 900 metros del altitud, aptos para variedades de perfil atlántico tan lejanas.

Su Citius 2009, se elabora con un 100% de pinot noir de su finca, y se vinifica a la ribereña, con crianza de entre 18 y 24 meses de roble francés, y descansa en botella otros 18.


Su ligera tonalidad roja granatosa delata la variedad. Muestra en nariz notas de tabaco y hierbas de monte (romero), cacao, cereza seca, pimienta negra y mentolados al fondo.

En boca resulta fácil. Sedoso, pulido y directo. Taninos de papel y una buena acidez que hace pasar casi desapercibidos a los 14,5% que lleva encima. En conjunto resulta seco, sabroso y muy bebible, y aunque quizás penalice por algunos cacaos y vainillas de la madera, el tiempo en copa va permitiendo salir a la fruta y la tipicidad pinotera.

Se trata de un vino que tiende a gustar en una mesa, y que por su textura engañosamente ligera, puede ser una vía de entrada a los vinos de borgoña a aquellos que vengan directos de la Ribera del Duero, pues su carácter mediterráneo y la presencia de la barrica lo acercan más a nuestros clásicos.

Aunque estas sugerencias llegan algo tarde para el evento en cuestión, confío en que puedan servirles de algo.




10 comentarios:

Jose dijo...

Una madre es una madre (y 6 media docena) y mal que bien no hará sangre cualquiera que sea el regalo, pero ¿y una madre política? ¡Ahí sí que te juegas el bigote! }:-)

Saludos,

Jose

Jorge Díez dijo...

Qué descubrimiento esos Aphros. Y sorprendente su espumoso tinto. De lo más llamativo de mis últimas visitas a Galicia, hallazgos en Descorche y Bagos.
Tomo nota de ese Pinot Noir de Ribera. Resulta curioso, cuando menos.

Jose dijo...

Las como son. Probé ese PN hace años y me quitó unas cuantas ganas por otros tantos :-/

Saludos,

Jose

SIBARITASTUR dijo...

Probé ese rosado y ese Pinot pero de añadas anteriores. Me hace falta la actualización pero aquellos no me convencieron.

SIBARITASTUR dijo...

Fueron 2010 y 2005 respectivamente

SIBARITASTUR dijo...

No había leído el comentario de Jose pero me pasó algo similar. Por lo que cuenta Mariano, algo han cambiado

Jose dijo...

...o que diferimos en la opinión acerca del mismo Jorge ;-)

Saludos,

Jose

Mariano dijo...

Vaya. Veo que mis comentarios han desaparecido. Gracias Blogger.

En general. El pinot me pareció un vino correcto. De perfil comercial y que puede ser interesante para gente que quiera salir un poquito de lo de siempre, aprovechando para conocer la variedad que da algunos grandes vinos sin el impacto que supone pasar de repente a Borgoña y que en mi experiencia genera rechazo. En caso de paladares trabajados como los vuestros, Jorges y Jose, el vino, sin tener aristas, no tiene demasiado interés.

Al rosado Jorge, si dale una prueba porque ha mejorado mucho.

El espumoso es un cañon.

Donatus dijo...

Hola, Mariano:
¿Y dónde consigues ese Aphrós? Supongo que no en el Lidl ;-)
Aunque no sé si me cuadra mucho lo de una madre asociada a AFROdita, que es lo que significa el nombre de la diosa: "nacida de la espuma".
En fin, curiosidades etimológicas aparte, ese vino me interesa.
Saludos.

Mariano dijo...

Hola Donatus,

Disculpa la tardanza en contestar.

Mi proveedor habitual de Aphros (tanto de este espumoso, como de sus excepcionales vinos tranquilos de Loureiro y Sousón, que en otra ocasión comentaremos) es Viñoteca Bagos, en Pontevedra.

Pero si estás en Madrid, aunque creo que en Enoteca Barolo no tienen este vino, sí trabajan con el productor, por lo que imagino que podrán conseguirlo, o al menos informarte del distribuidor.

Espero que puedas probarlo y nos cuentes.

Saludos,

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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