martes, 30 de octubre de 2012

Cosas que hacer en un Salón de Grandes Vinos cuando está lleno

Antes de nada decir que están ustedes ante la entrada número TRESCIENTOS de este blog. Lo pongo en letra que parece más llamativo. Hasta a mí me llama la atención el haber juntado tanta letra... pero bueno, a seguir.

Continuando con cifras, este es el tercer año que visito el Salón de los Mejores Vinos de la Guía Peñín, pero, si no me equivoco, la primera que escribo algo. Acostumbrado a sufrir la violencia de la multitud en la sesión de tarde, en esta ocasión pude acudir desde primera hora y probar cosas interesantes con algo más de sosiego.

A pesar de todo mi incapacidad irracional, casí atávica, para tolerar el gentío - y eso es un problema más mío que de la Feria- me impidió probar todo lo que me hubiera gustado, así que tuve que elegir, pero el balance fue muy positivo.

El tiempo no me sobra precisamente, así que me limitaré a dar algunas pinceladas de lo fino, obviando vinos que no me gustaron o me resultaron indiferentes, así como aquellos de los que ya hemos hablado en otras ocasiones y sí sé que valen la pena. Entre ellos destacaría los de Coto de Gomariz y X.L. Sebio, en especial su acertadísima gama "The flower and the bee" (que participarán en el Ranking), el Cava rosado de Bodegas Hispano-Suizas o el cañón que es Pazo de Señoráns Selección de Añada 2005.

La primera sorpresa fue César Príncipe 2009, una marca a la que había perdido la pista y que en mi humilde entender ha sabido interpretar muy bien la añada, dando un tinto luminoso, de fruta y bosque muy precisos, violetas y una destacable mineralidad. Aunque crudo en boca, resultaba corpulento, recio y con frescura. Con algo de madera por pulir, pero muy rico.


También me llamó mucho la atención un curioso blanco de Rioja llamado Altos 2011. Un trabajo francamente interesante de malvasía y viura en el que un inteligente juego de maduraciones da como resultado un blanco fresco, agil, divertido y muy sabroso. Vendimia en tres partes, una temprana- casi verde- para una parte de la viura, otra en su punto para la malvasía y la última para el resto de la viura. La madera - aplicada solo a una de dichas partes- suma y aporta en volumen, pero resulta inapreciable en aromas por lo que el resultado se revela pleno de equilibrio; y si terminamos de redondear con un precio que ronda los siete euros, sensacional. Para disfrutar ya.

Invitado queda, por cierto, a participar en el Ranking.


Y terminamos con el personaje de la Jornada, Raúl Bobet y sus vinos. Por un lado con el proyecto de Costers del Segre de los que destacaría Taleia, un sauvignon blanc serio y vibrante que recuerda más a algunos blancos de Burdeos que a lo que con esta uva y un poquito de piña suele hacerse en España. Thalarn, por otro lado, muestra una syrah muy definida pese a su juventud y que estoy seguro dará que hablar en un futuro no muy lejano.

Frente a estos vinos joviales la gama Priorat Ferrer Bobet es todo un espectáculo de profundidad y terruño. Y si bueno es el Priorat "genérico", el salto a la cariñena tersa y afilada de su Selección Especial es sencillamente brutal. 



El 2010 está en pañales, pero 2009, aun siendo peor añada, resulta grueso aunque delicado, complejo, sabroso y muy elegante. Fruta y mineralidad rocosa. Si lo encuentran hagan la prueba.




miércoles, 24 de octubre de 2012

Glaseando la espera


Quizás no lo crean, pero hay gente a la que no le gusta el vino (no se me pongan violentos, que éste es un país libre) y a pesar de ello malgasta su tiempo leyendo este cuaderno.

Por esa razón, y porque el espectáculo debe continuar, intentaremos seguir paralelamente, y de paso amenizar, la espera en la recta final del Ranking #vinos10 que, por cierto, promete. Mucho.

Las participaciones en Twitter y Facebook están siendo francamente interesantes y, a falta de lo que ocurra con los sorteos y alguna que otra posible sorpresa, el jurado está casi cerrado. Pero sobre todo destacar la increíble implicación de las bodegas, que desde el minuto uno se han mostrado interesadas en el certamen y, pese a haber transcurrido tan solo una semana, seguramente ya tendríamos material para un ranking muy reñido.

Volviendo a lo gastronómico, y aunque este siga siendo un blog personal, uno no puede evitar ser permeable a las influencias, y he de confesar que en ocasiones me llaman la atención por perder la esencia, así que vamos con una de esas recetillas que engrandecen el alma sin achicar el bolsillo.

Si no atendiera a tal premisa, les diría que se hicieran con unos tacos de atún rojo de Almadraba, pero visto el panorama, nos vamos a conformar, que no es poco, con una buena rodaja de bonito fresco. Hacemos los cuartos aprovechando para retirar las espinas, y cortaremos cada cuarto en dos, dejando unas porciones tipo bastón grueso.

¿Qué buscamos con este corte?, pues simplemente poder cocinar el producto hasta el punto deseado, pero por todos los lados igual. A mi me gusta tostadito por fuera y jugoso por dentro, en ese difícil punto en el que no queda crudo ni tampoco seco. Pongan que si la rodaja era de algo más de dos dedos de grosor, pasaremos cada lado por la plancha durante unos 30 segundos a fuego muy fuerte, rematando con escamas de sal al gusto en la última vuelta.

Fundamental: el pescado ha de estar a temperatura ambiente, nunca directo de la nevera a menos que sufran de nostalgia por el comedor del cole y quieran evocar el terrible efecto croqueta-corazón-helado.

Cocinado el pescado, que si era bueno y no la pifiaron, no debía soltar nada de agua, y sin bajar el fuego, tostaremos sésamo y añadiremos medio vasito de moscatel, o el vino dulce que pillen a mano. Evaporado el alcohol añadimos un par de cucharadas de salsa teriyaki o, en su defecto, dos de salsa de soja, una de ketchup, otra de azúcar previamente mezclados entre sí, y en todo caso, reducimos hasta que quede una especie de caramelo que rociaremos sobre el bonito, evitando babear pese a los sugerentes aromas.

Y listo, sólo queda disfrutar antes de que se les enfríe. Aunque frío también está de vicio.


Que ¿con qué se come esto?, pues miren, así como para los pescados blanquitos y delicados tipo rodaballo, descartamos completamente el albariño, ya que se los cepilla con su potencial aromático, aquí nos viene muy bien, al igual que otros blancos complejos, con crianza, ya que el pescado, por su textura y potente sabor azul, los aguantará bien. Un chardonnay con crianza untuoso, como este que hace Clot Dels Oms con buen criterio tampoco irá mal.

Pero por el punto de entrecot que tienen los túnidos, a mí me gustan mucho con algunos clásicos de Rioja, segmento en el que la añada 2008 del crianza de Muga ha sido una muy grata sorpresa.

No voy a explicar a estas alturas quien es Muga, ni cómo se hace un crianza, pero sí que la bodega ha sabido interpretar el soplo de aire fresco que fue 2008. Abierto y expresivo desde el primer momento ofrece frutas del bosque, mentolados, golpes de almendra garrapiñada, manzana asada y tabaco de pipa.


En boca se muestra vivo y tenso. Alto voltaje y muy buena acidez que hacen pasar los 13,5% totalmente desapercibidos. La fruta roja, rotunda y ahora algo más madura que en nariz, vuelve a tomar la voz cantante. Taninos terrosos, algo ásperos quizás, pero bien armados, que hacen un conjunto vibrante prometiendo años de riqueza. En su longitud vuelve la fruta y alguna nota de manzana oxidada que hasta me hace pensar en la alegría irreverente de algunos vinos naturales.

Sin duda un buen año para este clásico de Rioja que nos fue de cine con el bonito. La frescura del vino se hacía con el protagonismo para acompañar la potencia de cada bocado, pero sin solapar. Mejor en mi opinión que con la mayoría de las carnes rojas, que, por cierto, cada vez me gustan más con espumoso. Lo dejo caer.

Y si aun les queda algo rato, les dejo con la entrevista que nos hizo Ruth Troyano en su blog. Aunque todavía no entendemos muy bien por qué decidió perder su valioso tiempo y mejor prosa con el juntaletras que suscribe.


 

jueves, 11 de octubre de 2012

Convocatoria: III Ranking independiente de los 10 mejores vinos por menos de 10 euros.

Ya estamos aquí una vez más, y  algo que empezó casi como un juego, hoy viene para  consolidarse en su tercer año.

No descubro nada si hablo del éxito de la  pasada edición, tanto en participantes- cerca de trescientos vinos- como en repercusión, pues todos los medios de primera línea se hicieron eco de la iniciativa. A las pruebas me remito.

Afortunadamente, pues esto era lo importante, ese éxito se tradujo en una palanca excepcional para los vinos que se colocaron en el top ten, y muchos de ellos se pudieron ver liderando mercados que hasta el momento tenían vedados. Sin duda un premio al trabajo bien hecho de las bodegas, que los organizadores del Ranking nos enorgullecemos de haber canalizado.

Dicho esto, vamos a lo fundamental, a convocar esta nueva edición del III Ranking Independiente de los 10 mejores Vinos por menos de 10 Euros, cuya fase final, por cuestiones logísticas, nos vemos obligados a retrasar hasta el día 1 de diciembre, en que tendrá lugar la deliberación.


Las reglas siguen siendo las mismas o, cuando menos, muy parecidas y desde este momento quedan publicadas aquí, y en la imagen del margen derecho.

Los visitantes del blog proponen, las bodegas disponen. Sin perjuicio de que aquellas bodegas que deseen participar directamente, obviamente pueden hacerlo siguiendo las citadas bases.

El plazo, desde hoy hasta el día 27 de noviembre. La cata, el 1 de diciembre y los resultados en los días siguientes.

El panel de cata, será espectacular y lo iremos desvelando poco a poco. La gran novedad, que sortearemos algunas plazas entre los seguidores que nos propongan vinos a participar vía twitter o facebook.

Facebook

Twitter

Y finalmente la gran novedad, el lugar,...

... Y es que, una vez más, Pontevedra se convertirá, al menos por un día, en la capital nacional del vino para todos, y por ello contamos con un colaborador de excepción, el equipo de Vinoteca Bagos, una de las mejores vinotecas de este país que, coincidiendo con este certamen, inaugurará su flamante local, un espacio amplio y distinguido, en el centro neurálgico de la ciudad, con en que busca afianzar el papel que le corresponde como cita obligada a todo amante del vino que visite Galicia.

No puedo ocultar el orgullo que supone poder contar para el evento con la colaboración de los sumilleres Fernando Filgueira y Adrián Guerra, así como los Fogones de Pablo Romero, uno de los pioneros del Grupo Nove, así como seguir contando con el apoyo de Xoan Cannas.

Bagos abrió por primera vez sus puertas en 2007 y no tardó en convertirse en icono de la vanguardia enológica gallega, bien entendida, así como un referente en el producto de excepción con el que acompañar los más deliciosos vinos, a pesar de que Adrián define con humildad sus principios de “fomentar la alegría de compartir una buena botella de vino”.

La fórmula funcionó y hoy es imposible disponer allí de una mesa el fin de semana si no se ha reservado con suficiente antelación. Por eso y porque aspiran a desarrollar más actividades en torno al vino, el local de la Rúa do Laranxo se les quedó pequeño. Con su nuevo local comienzan una nueva aventura en la que tendremos la suerte de acompañarles, y arrancará con la selección de Los 10 Mejores Vinos por menos de 10 euros.

Seguiremos informando.





martes, 9 de octubre de 2012

Calentando motores...

No les mentiré, estamos con los nervios a flor de piel y trabajando a toda pastilla para convocar la III Edición del Ranking Independiente de los 10 mejores vinos por menos de 10 euros, que con toda seguridad, publicaremos esta semana o moriremos en el intento.

Más ilusión, más ideas, más gente, y también más responsabilidad.

Les dejo como avanzadilla una imagen...


... Y para que no se me aburran también con lo último que hemos perpetrado en Culturamas Ocio

Así como con un rico blanco del Penedés que nos ha cautivado en nuestra sección Spanish Wines.

Hasta dentro de poco.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Golosinas

 Aunque menos en estos tiempos, en los que todo se cotiza menos la honradez, creo que hay pocas cosas más mileuristas que la casquería. Por eso no me perdono no hablar más de ella por aquí. Alguna vez comento algo, pero no todo lo que quisiera.

Quizás sea porque uno es consciente de que la mayoría de los platos de esa familia no son aptos para todos los públicos. Tal vez.

En todo caso, si hay alguna vianda casquera ligeramente más popular que los demás, sin duda es el hígado de ternera. Para mí, una auténtica golosina cuando está bien preparado- tanto es así que me planteo crear una sección con ese nombre-.

¿Cómo lo hacemos?. Pues miren, hay casos en los que los clásicos difícilmente pueden ser superados y aquí no merece la pena irse por las ramas. Encebollado es un acierto seguro.

Para eso, superando el momento Hannibal Lecter que supone manejar el más sangriento de los órganos, trataremos de retirar del mismo, vasos, tellillas y demás impurezas para dejar unos taquitos limpios de polvo y paja. Por otro lado picaremos bien fina toda la cebolla que nuestros ojos resistan (para mí nunca es suficiente) y pelaremos y picaremos en rodajas media cabeza de ajos, pochando con paciencia la mitad con la cebolla, una hoja de laurel y punto de sal gorda,  reservando la otra mitad de los ajos.

Una vez blanda y dorada, incorporamos el hígado troceado y mientras se voltea prepararemos una ajada con aceite de oliva (5-6 cucharadas) y el resto de los ajos, que una vez en rodajas, doraremos ligeramente, retirándolos a continuación del fuego y añadiendo al refrito una cucharada de pimentón y dos de un buen vinagre de jerez.

Cuando el hígado esté cocinado le incorporamos la ajada y salteamos durante ese tiempo indeterminado en el que los sabores individuales se sacrifican por un bien mayor. Una verdadera golosina, melosa y plena de sabor, que puede acompañarse de arroz, pero que que se eleva a lo místico con unas patatas fritas.


Para maridar el plato, el ajo y el pimentón nos hacen destacar la práctica totalidad de los tintos (exceptuando Borgoña y Barolo, que se nos van de precio).

Tras pifiarla con una garnacha bastante madura que se derritió al primer envite y hacía el conjunto algo pesado, dimos con la clave en el Bierzo, donde para mí la godello, por ahora y salvo honrosas excepciones, desarrolla más fuste y personalidad que en Valdeorras.

Gregory Pérez afinó mucho con este Mengoba 2009, procedente de cepas de unos veinte años repartidas entre Valtuille, Carracedo y Villafranca. Demontre, estos pueblos empiezan a sonar tan bien como los de la Borgoña.


Nada que destacar de su elaboración, salvo que los seis o siete meses de lía vienen a sumar y no a empalagar - como suele ser habitual-, resultando un vino de aromas campestres, curativos, de lavanda y tomillo en un camastro cítrico de lima. Hay más nervio que finura, pero mola. Los minerales son potentes, aunque quedan al fondo, y no parece que el tiempo le haya sentado mal. El trago es salino, seco y directo, con acidez crujiente, podría decirse que hasta verde, y deja recuerdos minerales y cítricos de fósforo y piel de limón.

Como se puede suponer, el alcohol pasa desapercibido y nos viene de perlas con este platillo tan potente y cremoso que pide un vino con dotes limpiadoras y reconstituyentes, como las que este godello nos aporta.


Bien por Gregory y la casquería.

Si no lo encuentran, un maceración carbónica, o un albariño como éste, tampoco irán nada mal.



Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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