miércoles, 28 de diciembre de 2011

Burbujas para despedir el 2011


Lo prometido es deuda, y ello nos ha brindado- nunca mejor dicho- el placer de dar unas pistas sobre espumosos de los que disfrutar antes (y después) de las uvas. Este año intentaremos bajar un poco más el presupuesto, por lo que me temo que habremos de quedar algo al sur de Reims.

Empezamos con un cava, recomendación de Sibaritastur, que sorprende por su carácter directo y sencillo. Se trata del Petit Albet Brut de Albet i Noya. Lo compone el coupage tradicional del Penedés (macabeo, parellada y xarel.lo) obtenido únicamente de uvas ecológicas, con doce meses de envejecimiento en rima y degüelle manual. Ronda las mil pesetas de antaño, que si les digo seis euros les parecerán menos.

El resultado es un vino pajizo, muy claro, de burbuja fina y regular. Ofrece en nariz manzana verde, cítricos, hojaldre, y un algodón de azúcar, que se torna seco en boca, agil y liviano, nada pesado, con buena acidez y una burbuja bastante integrada en la segunda copa (rara vez me gusta la primera copa de un cava). Sin demasiada complejidad, ni profundidad, así como también sin excesos levadurísticos, resulta un espumoso refrescante y divertido, muy bebible y que pide más.

Perfecto para aperitivos a base de salmón, que si vienen en una tostada muy crujiente untada con mantequilla salada, y un picadillo de pepinillo y cebolleta, de diez.

Vamos metiendo algo de complejidad con un rosé, que ahora se llevan mucho. Los hay muy correctos, y este Bertha Pinot Noir Brut Reserva es uno de ellos. Un 100% pinot noir con suaves maceraciones que le proporcionan su color anaranjado, salmón- más que rosado. Ofrece una curiosa nariz de pomelo, cerezas secas y mantequilla con un toque ciertamente “pinotero”.

En boca es seco, sutil, casi discreto al inicio, todo bien ensamblado y nada se impone. Se prolonga y expande con la frescura que le proporcionan su textura, su nervio y una burbuja muy bien integrada. Muy bebible, deja recuerdos más borgoñones que champaneros y un sinfin de posibilidades de maridajes. Irá perfecto con fiambres trufados y con esos patés acompañados de huevo hilado que no fallan en las mesas más rococó.

Y seguimos introduciendo más barroquismo- bien entendido- en la burbuja gracias a este Mestres Visol Reserva Particular 2006, aquí se intenta exprimir todo lo que pueden dar las cepas viejas de macabeo, xarel.lo y parellada, envejeciendo en barrica tan solo una parte de los vinos, pero con una crianza global de más de tres años, sin licor de expedición, antes de salir al mercado recién degollado.

Pese a lo que pudiera asustar la complejidad de su elaboración, resulta un vino alegre y jovial desde el inicio. Con aromas florales, lima, anisados y alguna vainilla en el fondo. En boca se reproducen las sensaciones cítricas, buena acidez, burbuja bien integrada. Resulta potente y voluminoso en el paso, muy seco, largo y profundo.

No teman al enfrentar este espumoso con un plato central de capón relleno, por potente que sean sus salsas de frutas escarchadas o castañas. Funciona francamente bien y no llega a los 20 euros.

Y rematamos con un Champagne de la zona baja de precios (unos 21 euros), en la que Lamiable, con predominio de pinot noir, se muestra fresco, sabroso y mucho más interesante que otras grandes casas que abarrotan las estanterías del supermercado. Una recomendación sin instantánea, ni notas de cata, que fue informal, pero que sorprendió por una relación calidad-precio sensacional. Otro día les hablaré de su millesime 2006 que es de lo mejor en rcp que he probado en Champagne.

Sin más, les dejo con unos expertos en despedir el año, no sin desear a todos un Feliz 2012 lleno de ilusión...

jueves, 22 de diciembre de 2011

Vinos para sorprender en Navidades de crisis (2011)


Vamos a continuar con una sección que venimos repitiendo año tras año y que una vez más, lamentablemente, tiene lugar en un escenario de crisis económica.

Como el Ranking nos ha proporcionado un buen arco en el que movernos por menos de 10 euros, hoy vamos a partir de una idea de presupuesto algo más laxa, aunque sin olvidar que no está el horno para bollos.

Hay quien empieza con marisco (ya sabe el lector habitual que no se encuentra entre mis viandas favoritas) y para esa tesitura hay dos candidatos que se comen al resto, albariño y champagne. Como las burbujas tendrán su capítulo aparte cuando nos dirijamos al final de año, vamos con el primero. No olviden en este sentido que el Ranking nos dio dos magníficos albariños (uno fue el vencedor), pero si quieren seguir investigando, Albamar puede ser una muy interesante opción a un precio muy ajustado. Eso sí, no le hice foto porque no había forma de que no reflejase, no sé con qué hacen esa etiqueta, pero aparte de poco fotogénica, no es especialmente hermosa...

Este 100% albariño del Salnés (nosotros probamos el 2009), se muestra brillante, muy limpio en nariz, con notas de manzana golden, recuerdos herbáceos y un fondo ligeramente mineral.

Amplio y sabroso en boca, con buena acidez aunque su paso tiene un punto alcohólico que podría hacerse momentáneamente pesado, pero muy bebible en su conjunto. El público algo freak, como un servidor, quizás pida algo más de tensión, pero aquellos a los que guste una acidez contenida, gustará seguro.

Pienso en aperitivos navideños y me vienen a la cabeza canapés de hojaldre, salmón y sucedáneos de caviar y angulas, que pueden ser muy dignos si se preparan bien. En esta tesitura la Chardonnay siempre es una opción, tanto con burbujas como sin ellas. Sin ellas, es difícil encontrar una buena opción sin irnos a Borgoña, allí, en Mâcconais, al norte de Pouilly-Fuissé encontramos Saint Véran, una pequeña denominación que acoge este Les Tilles 2008, de Domaine Combier, que no supera los 15 euros.

Un amarillo dorado nos anticipa notas herbáceas y anisadas, manzana verde, mantequilla y notas de pólvora. Entra ligero y delicado, sin estridencias pero firme, graso y fresco al mismo tiempo. Alcohol perfectamente integrado, buena acidez. Muy bebible, refrescante y con una sutil complejidad. No especialmente largo, pero muy adictivo y perfecto para abrir boca con los aperitivos que comentábamos.

Por si después llega un pescado al horno, cualquier ave rellena o incluso se atreven, como un servidor, a meter blanco a un cordero, les diré que Dominio de Bibei mejora sobremanera año tras año en estas lides, y Lapola 2009 es un auténtico festín sensorial capaz de soportar los platos más complejos.

Una nariz sutil, pero muy particular, nos ofrece fruta blanca, tomillo y regaliz negro. Amplio y grueso en boca, cítrico a su paso, pero con cierta grasa en expansión. La madera es ya un levísimo recuerdo y la fruta se acumula en retronasal en forma de pomelo y manzana. Graso, opulento, seco y muy borgoñón. Excelente vino.

Y como ya habrá una sección importante del respetable pidiendo tintos, voy a soplarles un secreto que ya no puedo contener, o lo que sin duda ha sido mi sorpresa del año, los vinos de Goyo García Viadero.

Pueden saber algo más de él aquí, aunque por lo que he podido conocerle, estoy en condiciones de afirmar que, aparte de un tipo encantador, él es el Vigneron en Ribera del Duero. Años rescatando cepas viejas de tratamientos infames, una vinificación respetuosa con la fruta, la tipicidad y, sobre todo, con la zona, y, en definitiva, su Valdeolmos 2009 así lo acredita. El mejor Ribera del Duero que he probado jamás y, sin duda, uno de los mejores tintos que se hacen en este país. Por cierto, con adición al tempranillo de un porcentaje de uva blanca (albillo). Como se hacía antes.

Todo ello con permiso, eso sí, de sus otras fincas de Anguix y El Peruco...

Como decir..., arándanos, monte bajo, violetas, mineralidad, terruño, profundidad. Para tomar con cualquier cosa, o con ninguna. Eso sí, abstenerse devotos de la ebanistería y de amantes masticar terribles tanicidades malleolusíticas (perdón por el palabro).

Si consiguen encontrarlo (no es fácil, ya que se hace muy poco y la mayoría se lo queda Pitu Roca), entenderán sin lugar a dudas mis palabras.

Y por si no nos vemos antes, les emplazo a un post sobre espumosos para brindar el año nuevo y, sobre todo, les deseo unas muy felices Fiestas llenas de Salud, Paz y buena compañía.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Vinoscopio

Mientras preparamos un post con alguna sugerecia navideña, durante la espera les dejaré en buenas manos, las de David, y su ambicioso proyecto llamado Vinoscopio.


En efecto, su acertado nombre esconde un catalejo con el que localizar vinos diferentes con el elemento común de lo auténtico, lo exclusivo, y no necesariamente a precios elevados. En cualquier caso, creo que su lema: "pequeñas bodegas, grandes vinos" ya lo resume todo.


No se lo pierdan.

martes, 13 de diciembre de 2011

Llamber again

Aunque el lector habitual sabe que rara vez volvemos a comentar lugares de los que ya hemos hablado con anterioridad, ciertas ocasiones lo merecen, y una de ellas fue sin duda nuestra última visita a Llamber, en Avilés.

Es increible el nivel al que se ha consolidado este magnífico proyecto, superando con mucho a cualquier gastrobar que haya visitado hasta ahora en la Capital, y casi en el resto de España, con permiso de Bagos. Al igual que en este último, reservar el fin de semana se convierte en una auténtica proeza, lo que demuestra que cuando las cosas se hacen bien, no hay crisis que valga, si bien es cierto que hablamos en ambos casos de precios francamente comedidos.

En nuestra última visita optamos por medias raciones que nos permitieran probar más cosas sin desfallecer, ya que, manteniendo ciertos platos- ya emblemáticos, como la anchoa sobre brioche- la carta cambia constantemente.

Empezamos con un foie micuit acompañado de diferentes texturas de maiz, desde la galleta crujiente, una suave mousse, las palomitas, la mini mazorca y el aceite de kikos. Un plato excelente que quizás mejoraría con algo más de contrapunto dulce-salado, ya que al final el foie, impecable, se impone a todos los sabores.

Seguimos con un plato soberbio por su delicadeza, el bacalao marinado servido como un guacamole y acompañado de yuca y otros tubérculos fritos, aderezados con pico de gallo, era un delicioso conjunto que evocaba con pinceladas la cocina mejicana. El picante era opción para el comensal, pues se servía aparte mediante cubos de gelatina de tabasco que, podían fundirse en el conjunto. Un diez.


Lo siguiente fue un plato de producto sin más. Setas silvestres a la plancha. Rebozuelo, níscalo y angula de monte entre otros con el toque justo de calor. Un deleite para los amantes de los hongos. Había otra opción más guisada con chipirones y yema de huevo que dejamos para otra ocasión.


Y volvemos a la creación, con la más exquisita interpretación de las alitas de pollo que he probado jamás. Un bocado crujiente y jugoso al mismo tiempo que voló en cuestión de segundos.



Tuve que preguntar cómo las hacían. Por lo visto las marinan y las cuecen a baja temperatura y al vacío con su adobo (Roner) durante varias horas. Después las rebozan y frien, rematando con un delicioso fondo y chips de ajo.


Rematamos con un solomillo de gochu astur-celta (muy en boga ultimamente) relleno de frutas y queso afuegalpitu. Al punto (aunque te lo pasan más si lo deseas), tierno, jugoso y pleno de sabor, tanto de la propia carne como del queso y el fondo que acompaña.



Y aunque la tripa ya no daba mucha más tregua, colocaron mi mesa frente a un cuadro de quesos asturianos y no pude evitar darles un tiento. Desde luego valió la pena. Quedó muy claro el riguroso criterio con el que manejan la rotación de quesos, siempre de leche cruda, en Llamber. Con otros dos interesantes quesos pirenaicos, presidieron la mesa el Afuegalpitu Roxu del Rey Silo y un intenso Tupí de Sort.



El contrapunto de todo nos lo dio una fantástica sugerencia de la casa, el Pinot d'Alsace de Domaine Bott Geyl 2008, un blanco rotundo y exhuberante, lleno de fruta (melón y manzana pasada) tanto en nariz, como en boca, donde se mostraba muy equilibrado, con nervio, textura y con unos 13 grados peligrosamente ocultos por la acidez y por una agradable nota de sana oxidación. Casi no llega vivo al queso.


Sólo cuento las horas en volver a Avilés para pasarme por allí, una vez más, en la que se ha convertido en nuestra visita obligada.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Se acerca el invierno...


Así reza el primer capítulo de un serial que desde su primer capítulo me tiene sobrecogido y que se llama Juego de Tronos.

También es un título evocador, a la par que sencillo y realista para introducir una de las bendiciones que acarrea la época invernal: las legumbres, que por razones que no hace falta explicar, quedan con el calor, relegadas al ostracismo.

Yo no sé a ustedes, pero a un servidor el invierno le pide puchero humeante y cuchara.

Así, para salirnos un poco de lo habitual, vamos a comenzar con una variedad de judía llamada carilla, en alusión a la mancha negra que adorna su parte interior, similar a un rostro. Muchos no saben que esta es una de las más antíguas del país, pero que actualmente se ha visto desplazada por otras de mucho más renombre (y precio), por cierto, de origen foráneo.

Sin embargo, después de haberla catado, sin complicarnos la vida, casi todo me parecen ventajas, una alubia pequeña, fina, cremosa, de piel apenas perceptible, nada indigesta y que, además, recibe muy bien el sabor de un buen caldo, por no hablar de su precio, que es francamente asequible.

Pero vamos al lío, o como diría Kiko Veneno, "coge la guitarra, que hace mucho frío...": remojo la víspera, calentamos, espumamos y cocemos con cebolla, puerro, zanahorias, pimiento verde y una patata -todo entero- y la ayuda de un hueso de espinazo curado, una hoja de laurel, un par de clavos de olor, una pizca de comino al hervir y desde entonces, fuego lento y nos vamos a ver un par de capítulos de Juego de Tronos.

Al regreso, sin prisa, pochamos bien media cebolla, dos dientes de ajo y, si los hay (este año, pocos), añadimos unos níscalos, salteamos, e incorporamos un par de cucharadas de concentrado de tomate (el de mercadona es todo un descubrimiento).

A partir de ahí, ojo, paciencia, fuego lento y probar. La cosa coge más sustancia si rescatamos las verduras del principio, las trituramos, e incorporamos ese puré al potaje.

Les aseguro que así, no hay invierno que se resista, y para añadirle algo de jolgorio al asunto, el Beaujolais Noveau 2011 de Marcel Lapierre, va que ni pintado. De los mejores que recuerdo en los últimos años. Super-gamay fresca, vibrante, tope de fruta, nervio, algo de oxidación y con ese punto de manzana pasada que tienen a veces los vinos de este señor (bueno, ahora su familia).

Por decir algo malo, tan corta en su recorrido como el tiempo -por contra- que uno tarda en querer dar otro sorbo.

Y por si nada de esto les despierta algo de curiosidad, les dejo con un micro avance de las andanzas de los Stark, para quien no lo haya visto...





martes, 6 de diciembre de 2011

Y van tres...


Pues sí. De nuevo y por tercer año consecutivo, Blogger Tax-Man viene a recordarme que tengo que aflojar el coste del dominio y, con ello, QUE ESTAMOS DE CUMPLEAÑOS!!!

En efecto, TRES AÑOS, doscientas y pico entradas después, no sé cuantas recetas, un par de vinos, y sobre todo, un montón de ilusión vertida en esta pantalla de tres por cuatro que nos permite, quizás, asomarnos por la ventana en las vidas gastronómicas del personal que tiene a bien pasarse por aquí.

Una fuente de satisfacciones, no exenta de esfuerzo, pero que sin duda compensa con creces cada minuto invertido frente al teclado y que se debe sin duda a esa otra parte, a veces participativa, a veces más silenciosa, pero siempre presente, al otro lado de la pantalla.

A todos vosotros GRACIAS!

Y aunque con toda la resaca del Ranking y del Viñerón, no nos ha sido posible celebrarlo como Dios manda, había que abrir una botella y la seleccionada fue este Ultreia de Valtuille 2007, el villages del Bierzo más intimista de Raúl, que, pese a estar más que a la altura, resultó ser un pequeño infanticidio. Algo me dice que el tiempo pulirá algo de rugosidad, integrará algo más la madera y nos permitirá disfrutar sin ambages del torrente de tipicidad, mineralidad, longitud y personalidad que atesora este vino. Curiosamente los 2008 están mucho más accesibles, ya les hablaré de ellos, ¡qué fincas!...

Entre tanto les emplazo a seguirnos en estos días pre-navideños, en que sacaremos alguna pista y aprovecharé para compartir con el ciclo de Dean Martin que me asalta cada vez que llegan estas fechas...





jueves, 1 de diciembre de 2011

Títulos de crédito, y a por la secuela...

Todo llega a su fin y la carrera del Ranking y de Viñeròn 2.0, tenían su meta el pasado 26 de noviembre en Pepe Viera. Los destinos de uno y otro, entrega de premios en el primero, encuentro de viticultores en el segundo, confluyeron en un evento sin precedentes.


Aunque todo estaba más que preparado, y esto es el mérito de un equipo muy bien engranado, el hecho de que en la primera edición de un acto de estas características haya que colgar dos días antes el cartel de "NO HAY BILLETES", nos dejó más que sorprendidos.


Pero cuando vimos que era posible reunir en torno al vino a más de trescientas almas, sin más artificio que el trabajo de sus artesanos y que, además la gran mayoría de esas almas la componían personas tremendamente jóvenes, nos quedamos ojipláticos.


Y sobre todo nos dimos cuenta de que no vale refugiarse en la situación económica actual, el desconsuelo o en que a la gente joven no le interesa el vino, para dejar de intentar proyectos dirigidos a un público - que lo hay- inquieto y con ganas de probar, experimentar y aprender.


Ha quedado claro que si ese proyecto es solvente, trabajado y sobre todo, respetuoso con la inteligencia del público y con el viticultor, la cosa sale adelante.


Y qué decir de nuestros vignerons, su presencia fue un lujo que aun a día de hoy no nos creemos, pero lejos de divismos y endiosamientos, se pusieron a disposición del público, tanto del más experto como del completamente ajeno, para dar a conocer su tierra, su trabajo y, por supuesto, el resultado de todo ello, su vino.


Y es que intentar describir el nivel de los vinos que allí se dieron cita es tan dificil como intentar cargar los pedruscos que los viticultores nos trajeron para acercarnos su suelo y esfuerzo.


Volver también a rendir un pequeño homenaje al proyecto de Quinta de Couselo, cuyo humilde trabajo nos ha permitido conocer una albariño franca y accesible y, además, nos brindó con su discurso el momento más emotivo de la noche.











Esto ha sido por tanto un acicate para seguir inquietos, seguir haciendo cosas, mejorando las ya emprendidas y, por supuesto, para intentar repetir el año que viene con más éxito si cabe y volviendo a contar con el equipazo que hizo todo esto posible. Así que por todo, GRACIAS:




Ana, Carmen, Xoán, Gonzalo, Pedro, Jorge, Miguel Anxo, Juancho, David, Xosé, Dani, Alfredo, Samuel, Dominik, Goyo, Sebio, Bernardo, Olivier, Lorenzo, Michael, Rodri, José Luis, Joao, Sonia, Flequi, Jordi, José, Fernando, Alvar, Angel, ... y todos los que me dejo en el tintero.




Y dejar, para quien quiera cotillear algo más en el asunto, los vídeos que a lo Calleja nos dejó Alfredo, algunas referencias en Prensa, como la de El Correo Gallego, La Voz de Galicia, o el fantástico reportaje que se marcó la Revista Galicia 10.

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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