domingo, 27 de marzo de 2011

Dorada emoción

Hacía tiempo que un vino no me llegaba tan hondo. Aunque los intervalos entre emocion y emoción, cada vez se hacen más largos, en ocasiones, el fenómeno es tan intenso, que la espera vale la pena.

Les pongo en situacion. Allo e Aceite. Quedada de enochalados con sus respectivas botellas bajo el brazo. Vendrá, no vendrá,... al final aparece. Marcial Dorado. Un torrente (no confundir con el de Segura) de conocimiento, afabiliidad, verbo incontenible y pasión por la viña. Empezamos con champagne: Magnum de Raoul Collet. Divertimento. Seguimos con burbujas champagne Diebolt-Vallois Blanc de Blancs, cremant del Loira Montluis (ojo, cañón), y un cava que se parece a un champagne. Todo a ciegas. Entremés.

Marcial saca el maletín. Mini-vertical Dorado 2004- 2005 (continuamos casualmente la de aquella vez). No descubrimos nada al decir que estos vinos no es que mejoren con el tiempo, es que son blancos de guarda. Fantasía. Ahora Marcial saca pecho. Dorado 2008 (mi añada en Rias Baixas, ahora en vinho verde), pero - ajá-éste Sin Sulfuroso. Stravaganzza. Se acabó la cata.

Doy fe de que las notas de cata nunca hacen justicia (ni para bien ni para mal), pero aquí carecen especialmente de sentido. ¿Qué decir de un vino así?. Vertical, afilado, tan directo que intimida, explosivo, mineral,... silex, sencillamente brutal. Emoción, poesía, cante jondo. Poco pudo hacer el digno Zilliken Kabinett también 2008 que apereció despues...

Aunque Marcial nos tenía reservada otra sorpresa. Y como las emociones hay que dosificarlas, a “Doloroso” 2001 lo dejamos para otro día.., Uff.

martes, 22 de marzo de 2011

El trabajo bien hecho

El lector habitual sabrá que no es costumbre de esta plataforma publicar notas de prensa, y menos sobre candidaturas o premios varios, pero todo tiene excepciones, sobre todo cuando se trata del justo reconocimiento a un trabajo bien hecho.

No sería la primera vez (ni siquiera la segunda, ni la tercera), que hablamos aquí de la -llámese Taberna o Vinoteca- Bagos. Un local... no, más bien, unas personas que desde el principio apostaron por la gastronomía de calidad al alcance de todos. Además lo hicieron bien.

No cabe duda de que el primer y más importante premio sea la propia imposibilidad de reservar mesa allí en un fin de semana, pero una palmadita de vez en cuando nunca viene mal.
En este caso, han sido dos en poco más de quince días. Y uno, que desde el principio ha apostado por ellos, no puede evitar alegrarse especialmente.

Por un lado el grupo HG&T y la Asociación Galega de Xornalistas e Escritores de Turismo (Agaxet) destacaba hace unos días, en sus Premios 2010, los "Langostinos en Tempura" como mejor plato del año.

Poco después, la II Edición de los Premios Magnum del Vino Gallego premiaba de nuevo a la Vinoteca Bagos por el Mejor tratamiento de vinos en sala/ bar de vinos. Sin duda, más que merecido.

Enhorabuena chicos, y a seguir así, que no es poco.

domingo, 13 de marzo de 2011

Aviso importante

Les cuento.

Hace algunos días, mis amigos, con ocasion de mi cumpleaños, conocedores de mis inquietudes culinarias y, dicho sea de paso, con la mejor intención del mundo, me obsequiaron con un curso de cocina.

Se trataba de una jornada práctica sobre la preparación de Sushi y Sashimi, impartida por el mismísimo Esteban Muratta (Jefe de Cocina de Kabuki Wellington) para el próximo sábado, 19 de Marzo. Puede consultarse aquí.


Por desgracia, a causa de un viaje importante, me resulta imposible asistir, y, en consecuencia, me puse en contacto con Alambique, la Escuela de Cocina que gestiona el curso en cuestión, con el objetivo de intentar realizar un cambio, abierto, lógicamente, a que me lo sustituyeran por otro, aunque fuera diferente (repostería, arroces, me dá igual), ya que la oferta es muy amplia, pero necesariamente en otra fecha.

Rápidamente, la telefonista me traslada la absoluta imposibilidad de efectuar ningún cambio, dándome dos opciones, mandar a alguien en mi nombre, o, sencillamente, perder el regalo.

Miren, yo puedo entender que no devuelvan el dinero efectuada la reserva, pero no que, con más de una semana por delante, no permitan cambiarlo por otro curso, máxime cuando hablamos de una empresa que se dedica a eso. Como no lo entiendo, a mí ya me han perdido como cliente.

Sin embargo, me niego a que mis amigos hayan tirado el dinero.

Por eso y porque creo que de la peor fechoría puede salir algo bueno, DESDE ESTE MOMENTO Y HASTA LAS 12:00 DEL PROXIMO VIERNES 18 DE MARZO, SACO EL CURSO A SUBASTA, Y LO QUE SE OBTENGA POR EL, SERA INTEGRAMENTE DONADO A CARITAS.


El precio de salida es de 1 euro, y se admiten pujas en tanto en los comentarios como en el mail que aparece a la derecha, aunque solo serán válidas aquellas que dejen un nombre y una forma de contacto.

Anímense, es una buena oportunidad para ser solidarios en un momento de tanta necesidad, y, además, de disfrutar de un curso que, sin duda, les permitirá superar experiencias en el sushi tan lamentables como la que yo sufrí hace unos meses.

martes, 8 de marzo de 2011

Gin-tonic a la francesa

Hoy ando algo apurado, pero no quería dejar de comentar un momento de pausa en el ajetreadísimo fin de semana del que he sido víctima.

Uno, a veces, tiene que buscarse un hueco para sí mismo, y cuando no hay otro que el que media entre la plena actividad del fin de semana y la media hora previa a caer rendido en el sofá, a la luz de una reposición de Aquí no hay quien viva, un gin tonic es el remate perfecto.

Echamos mano de una preciosa y espigada botella de Citadelle.

Para quien no la conozca, es una ginebra francesa cuya elaboración se remonta a 1775, por gracia del monarca Luis XVI, y que Cognac Ferrand retomó en 1989 para recuperar la finura de antaño.

Dado que el susodicho disponía de alambiques Charantais con fuego directo para la producción de su prestigioso cognac, decidió utilizar los mismos y toda su experiencia de destiladores para que la Gin Citadelle pudiera ver de nuevo la luz, obteniendo una inusual riqueza aromática y una excelente textura, fruto de una delicada destilación en la que intervienen hasta 19 especias encabezadas, como no, por el enebro.

El resultado es una ginebra fina y muy perfumada, floral y herbácea con una persistente nota de canela que le da cierto toque dulzón.

Por ello, para elaborar el gin-tonic le dimos el contrapunto amargo con un recorte de piel de pomelo (aunque la luz de la foto engañe, y parezca naranja), y con una "sueps" que destaca también por su carácter acre. Para no olvidar el fundamento de la Citadelle le dimos chispa con media ramita de canela en rama y mucho hielo.

Durante el tiempo que tardamos e caer rendidos, la copa fue realmente placentera.

martes, 1 de marzo de 2011

La copa de la paz con el Levante


Ya he comentado algunas veces que mis gustos vinícolas tiran más hacia lo fresco y lo atlántico, y por esa razón suelo tener problemas con zonas como el Levante, donde la maduración y la calidez suele definir, o al menos, destacar en lo que allí se produce y que, en ocasiones, me hace difícil enfrentarme a una segunda copa.

Y quien me iba a decir que sería ésta, es decir, el recipiente, quien me permitiría ver con mayor objetividad las cualidades existentes, en algunos de estos vinos, y, de alguna manera, reconciliarme con el Levante.

Lo que en adelante diré, es una pijotada que yo mismo hubiera criticado con dureza no hace demasiado tiempo desde la idea - lógica, pero no siempre cierta- de que lo importante es el vino y no la copa. El caso es que, cuando el vino es bueno, la copa es fundamental. Vale la pena el gasto, que, además, no se agota en un solo uso.

En este caso, hablamos de tinto y de variedades mediterráneas, donde una flamante Vinum Syrah de Riedel hace que las mejores virtudes de estos caldos se vean ensalzadas, y sus defectos minimizados

En efecto, esta copa, cara pero eficaz, permite que la nariz se recree en la potente frutosidad de estos vinos sin distraerla con el alcohol, la estrechez de su arco permite llevar el líquido al centro de la lengua, destacando las texturas sedosas y la golosidad del tinto, mientras que los taninos llegan al fondo del paladar, permitiendole expresar su final más largo y elegante.

La nueva invitada me brindó la posibilidad de disfrutar de dos vinos que en otras ocasiones se habrían visto vapuleados por la Vinum Pinot Noir que uso habitualmente (y que se revela como poco o nada recomendable para zonas cálidas), o, que, en último término me habrían resultado más pesados o anodinos.

El primero se llama Mala Vida 2009, una cortesía de Bodegas Arráez (D.O. Valencia), es un vino producido en la zona de Terres dels Alforins que abarca La Font de la Figuera, Fontanars y Moixent, cepas de baja producción, y no muy viejas de monastrell, garnacha, cabernet sauvignon y syrah en suelos pobres bajo un riguroso control a la hora de vendimiar, evitando así excesos en la maduración que luego se reflejan en los agradables 13,5 grados de alcohol que presenta.

En bodega se realiza un control de fermentación a bajas temperaturas y remontados suaves y controlados y maceraciones de unas 2-3 semanas de media. Muy cuidadosos en trasiegos y filtrados para evitar oxidación de color y aromas y lo mismo en los 6-8 meses que pasa en barrica.

El resultado es una bonita vista de rojo-violáceo brillante y alegre. Frutas rojas muy maduras en nariz, especiados, un toque vegetal de apio o tal vez pimiento verde y ciertas notas compotadas.

En boca es goloso a la entrada, con un deje alcohólico que va cediendo compensado con una muy correcta acidez. Jovial en boca, sin complicaciones, cerrando con un leve final amargo que proporciona cierta elegancia. Bastante largo para su perfil joven y con una frescura mayor de la esperada. Para beber sin miedo a unos 12º.

El segundo es un viejo conocido llamado Beryna 2008, el buque insignia de Bodegas Bernabé Navarro, adscrita a la DO. Alicante y con terrenos situados entre Villena y la Cañada a una altitud de entre 550 y 600 metros.

La finca posee hasta diez tipos distintos de suelo pero todos ellos dentro del microclima proporcionado por la Sierra Morrón y su Solana al Norte y la Sierra de la Villa al Sur. Cepas de Monastrell , principalmente, con algunas viñas viejas (entre 40 y 50 años), de las extensas 40 hectáreas de terreno propio también se encuentran viñedos de Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah ademas de los viñedos experimentales de Graciano y Malbec.

Producciones bajas y un tratamiento austero y respetuoso con el medio ambiente en lo que a química se refiere, y que es de agradecer. El bodega, separan por variedades, pero también a la borgoñona por suelos, parcelas y orientvaciones.

En este 2008 la vinificación de monastrell en su mayor parte, y una menor proporción de otras variedades se realizó por separado, para posterior coupage y crianza de 14 meses en roble nuevo.

Con un perfil muy distinto del anterior, se presentó con un picota de ribete mora bien cubierto. Algo cerrado al inicio, daba notas animales con algo de cueros que van dejando paso a finos aromas de cassis, violetas, hierba mojada, tostados y un curioso recuerdo de caldo de pollo.

En boca es potente, cálido en su entrada aunque con acidez para compensar. Profundo. Golosidad que recuerda a un caramelo de violeta, taninos amables, aunque suficientemente angulosos para dar estructura. Notas finales de humo que al poco se ven superadas por su potente fruta, mucho más presente que en la fase aromática. Aunque no le vendrá mal algo de botella, muestra buenas hechuras y dice con claridad de dónde viene. Personalmente me parece la mejor añada de este vino que he probado.

En ambos casos, aunque de distintas formas, vinos golosos, pero honestos, que, sin ocultar su cálido origen y con una buena copa varietal a unos 14º, saben mostrar una cara sugerente y bebible del Levante.

No los aconsejo para un asado o una carne grasa, que se nos podría hacer interminable, pero sí fueron de vicio con una ensalada césar casera (lechuga bien fresca, pechuga empanada muy crujiente, parmesano, croutons y salsa césar).

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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