sábado, 20 de agosto de 2011

Ribeiro: pasado y futuro "on the road"


Por fortuna, en esto del vino, como ocurre en general con aquello que vale la pena en la vida, uno nunca termina de aprender cosas.

Lo que a continuación les contaré son los comistrajos mal engranados por un servidor, pero que son fruto de un auténtico master en Vino de Ribeiro que hace unas semanas disfrutamos de la mano de María Fechoría y la Asociación Ribeiros do Avia.

In situ, por supuesto, nos demostraron en primer lugar que el vino ha sido el escultor de un peculiar paisaje de laderas naturales interrumpidas por sucalcos, bancales con los que sacar del monte la mayor extensión de tierra posible para plantar vid, y caminos con los que poder explotar su fruto.

Pero antes de pasar a hablar de fincas, vinos y productores, la explicación de todo, como siempre, comienza en la historia; y es que el daño que hizo el hambre, el palomino y los graneles en esta zona no se limitó a una merma en la calidad del vino, sino, aun peor, dejó en el olvido que este pequeño rincón, siglos atrás, dio al mundo algunos de los más caros y exquisitos vinos de su tiempo.

Nos cuentan en Ribeiros do Avia que “en las grandes etapas históricas intervinieron en su explotación todos los grupos sociales y agentes históricos, desde los reyes con sus donaciones, hasta los grandes monasterios, encomiendas y cabildos catedralicios, con sus decisiones y adelantos tecnológicos, y los nobles y fidalgos como intermediarios entre aquellos y la gran masa de campesinos foreros, sobre los que recaía la fuerza de trabajo de la producción, los desastres meteorológicos y las malas cosechas, que no eran óbice para la rebaja de las rentas anuales abusivas”.

Fueron los romanos los primeros en introducir aquí el cultivo y quienes además construyeron las principales vías de comunicación que aun hoy se utilizan. Ellos sembraron las bases y fue en torno al vino, y a través de dos centros neurálgicos, el Monasterio de San Clodio y de la Villa de Ribadavia -poder eclesiástico e intelectual vs civil y burgués- como se vertebró el crecimiento de esta hermosa tierra.

Sin embargo, la convivencia entre ambos no siempre fue pacífica y San Clodio, con una gran concentración de tierra, gestionada por granjas y bodegas con sus conocimientos centenarios sobre viticultura, fue cediendo en la batalla con la burguesía especializada hasta el golpe final de la desamortización en el siglo XIX.
Pero Rivadavia también vivió el ocaso de su motor vinícola a la entrada de las grandes enfermedades de la vid: el oidio, el mildiu y especialmente la filoxera. Eso trajo el hambre y, posiblemente, la causa fundamental de que la marca Ribeiro se viera defenestrada por un rosario de adulteraciones, sustitución de variedades autóctonas por otras más productivas y resistentes, y horrendos vinos de cunca que poco tenían que ver con el que otrora fue uno de los mejores caldos del mundo.

Sin embargo, y a pesar de encontrarnos en tiempos de crisis, vivimos una verdadera recuperación de la zona, y uno se siente orgulloso al poder haber sido testigo desde más cerca con la hermosa visita que nos brindaron en Ribeiros do Avia y que con detalle y magníficas fotos nos cuenta Pantagruel, y que por ello no repetiremos.

Sí, no obstante, quisiera destacar pequeños impactos, como conocer las dispersas y singulares viñas de Luis Anxo en Arnoia que dan excelentes blancos y algunos tintos que, para mí, quedan muy por encima de cualquier otra cosa que haya probado en España.

También el mérito de otras bodegas que, como Casal de Armán, tienen el difícil testigo de tirar de la D.O. con calidad e importantes producciones, y por elaborar, además un soberbio tinto fresco y de trago largo para beber palets.

Y finalmente haber conocido en Gomariz, el primer Coto vinícola, de la mano de Sebio y sus viñedos, auténticos supervivientes que en la cara más extrema del Avia tienen su máximo exponente de la vida al límite entre los esquistos de la finca que da vida al albariño X.

Entre los tintos conocimos la contundencia Rhone-style de la Sousón necesitada de tiempo y pulido para dar lo mejor de sí, y su cara más freak y hardcore con el tinto, elaborador por y para Sebio, llamado Hush. Una pasada.


Grandes vinos que son la pequeña muestra de todo lo bueno que puede dar el resurgir de Ribeiro y un bellísimo paisaje que sirve de marco, sobre todo para aquellos acompañantes que no adolezcan de la enochaladura de un servidor.

Si pueden ir por allí, no lo dejen porque les aseguro que vale la pena.


16 comentarios:

Smiorgan dijo...

Veo que has estado entretenido en Galicia. Parafraseando la película, tú a Ribeiro yo a Rías Baixas :)
Tomo nota de esas recomendaciones.
Saludos.

SIBARITASTUR dijo...

Bueno bueno que lujo de visita. Yo creo que la D.o Ribeiro es una zona mas de tintos que de blancos, de todo lo que he probado y ha sido bastante, me gustan mas los tintos. Los blancos en gral no me suelen gustar mucho aunque hay excepciones.
A las bodegas que has comentado tambien añadiría a Manuel Formigo y a Sameiras, ambos con buenos vinos en sus distintas elaboraciones.
Y coincido en el Hush, eso será un vinazo

Smiorgan dijo...

El Finca Teira de Manuel Formigo me encantó, pena que conseguir esas cosas por aquí es muy difícil.
Saludos.

Mariano dijo...

Hola Smiorgan,

Probé Finca Teira el año pasado, pero fue entre otros 50 y no pude valorar. Espero volver a toparme con él.

Y otro año sin poder encontrarnos...

Saludos,

Mariano dijo...

Quizás las últimas añadas hayan sido más de tinto que de blanco y eso influye en tu valoración. Hace poco probé el viña de Martín Escolma 2004 y estaba cañón. También me ha gustado el básico de Gomariz.

Saludos!

Lo Ferrer de Carxot dijo...

Este verano también me ha sorprendido muy gratamente el 30 Copelos 2008 de Lagar do Meréns

María Fechoría | Bos Viños dijo...

Qué algría que lo hayas disfrutado tanto, Mariano!
Ha sido genial compartir un fin de semana de vinos contigo. Espero que podamos vernos pronto en otra parada del Galicia On The Road!
Por cierto, que he visto algunas preguntas al respecto, algunos de los vinos que hemos probado los puedes encontrar en nuestra web!
Un fuerte abrazo.
Jorge Vila.

Mariano dijo...

Coincido contigo Lo. Muy interesante el 30 copelos, aunque como otros de merens, con un precio algo disparado.

Saludos!

Mariano dijo...

Coincido contigo Lo. Muy interesante el 30 copelos, aunque como otros de merens, con un precio algo disparado.

Saludos!

Mariano dijo...

Hombre Jorge, un placer verte por aqui. tambien esper que volvamos a coincidir en mas fechorias de las vuestras.

Un abrazote!

Ankabri Gastrónomos dijo...

Una visita singular, está claro, yo también apuntaría los vinos de Elisa Collarte, la bodega está cerca de Casal, según bajas la cuesta a la derecha, nada más entrar en el pueblo, su blanco sobre lías está muy bueno, y su tinto de barrica merece la pena probarse.
Y yo a la espera de ver que hace casal de arman con el viñedo que han conseguido detrás del monasterio de San Clodio, seguro algo espectacular.
Un saludo

Jorge Díez dijo...

Visita que me trae muy buenos recuerdos, como sabes. Se hacen cosas interesantes, muy interesantes, por la zona. Ese es un buen camino de recuperación.

antonio dijo...

Hola Mariano,que dió mucha rabia no poder acudir a esa cita sobre todo por conocerte.
Solo queria comentar algo sobre el precio del 30 copelos, que en Vigo se puede conseguir por 15€, el porque un vino tinto gallego nunca puede superar los 20 porque sino ya es considerado caro, sin embargo vinos con producciones similares de Ribera del Duero, Rioja o Priorat, y ya no digo Jumilla, Castilla la Mancha o Aragón, no provocan el mismo estupor cuando seguro que el gasto de su elaboración es infinitamente inferior y sus vinos... pues... hay de todo... pero...

Unha aperta

Mariano dijo...

Hola Ankabri, tomo nota de tu recomendación.

Saludos!

Mariano dijo...

En efecto Jorge. Yo creo que el camino que siguen es el correcto.

Mariano dijo...

Hola Antonio. También me hubiera gustado que nos conociéramos. Seguro que habrá otra ocasión.

Aunque no descarto que haya quienes así lo opinen, no estoy de acuerdo con tu consideración. Cuando valoro el precio de un vino yo no miro de donde viene, sino lo que hay dentro de la botella, ´cómo se hace, y muchos otros factores. A mí 30 copelos me costó unos 20 euros, y encontré un vino correcto, con buena proyección pero con cosas que mejorar y, siendo su primera añada, lo consideré algo disparado.

Por otro lado, la comparación con otras zonas (y creo que no soy sospechoso de despreciar tintos gallegos precisamente) me parece que está superada y es un poco victimista. Pongo un ejemplo, ¿cuantos tintos gallegos no jóvenes hay por debajo de 12 euros? (si hay alguno) y ¿cuantos por encima de 20? (P.E. Lacima, Alcouce, Goliardos, Costiña, Quintas da Muradella, Torna Escolma, VX, Pecado, Guimaro B2M,... y además se venden, y bien)...

Outra aperta!

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