lunes, 7 de febrero de 2011

Un clavo en toda regla

Clavo. (Del lat. clavus).

1. m. Pieza metálica, larga y delgada, con cabeza y punta, que sirve para introducirla en alguna parte, o para asegurar una cosa a otra.

2. m. Callo duro y de forma piramidal, que se forma generalmente en los pies.

3. m. jaqueca.

4. m. Daño o perjuicio que alguien recibe.

5. m. Dolor agudo, o grave cuidado o pena que acongoja el corazón.

No es que tenga nada contra las herramientas, mas allá de mi incapacidad natural para el bricolaje, pero me gusta especialmente la última de las acepciones, que pongo en relación con otra que yo añadiría a mayores:

6. “Dícese de la factura o minuta de importe desproporcionado en relación con el valor de lo recibido”


Los habituales ya saben que uno no es amigo de hablar mal de nada ni de nadie, y cuando en muy contadas ocasiones lo he hecho, se ha debido a una situación muy particular.

Sin embargo, me preocupa que dichos habituales también piensen que uno siempre atina en los lugares donde come, ya que generalmente sólo hablamos de lo que lo que nos gusta.

Pues bien, han de saber que, como todo hijo de vecino, uno también es víctima de un buen clavo de vez en cuando.

Antes de nada quiero volver a matizar el concepto, pues bien es cierto que en no pocas ocasiones (hablando de memoria se me ocurren Casa Gerardo, Diverxo, El Rincón de Antonio y muchos otros ) uno ha abonado facturas que han superado, con mucho, esa barrera psicológica de los 100 leuros 2 personas, y lo he hecho gustosamente cuando he visto que lo recibido lo merecía.

El sábado pasado surgió una cena improvisada con mi adorable novia, y, como tal, no hubo lugar a reserva previa. La cosa nos pilló en Torrelodones y mi destacamento allí, llamado El fogón de Baco, estaba lleno hasta los topes. Tales circunstancias nos llevaron a La Casita, un hermoso restaurante sito en un chalet, casi en frente del citado Fogón.

No profundizaré demasiado en la experiencia, pues todo fue simplemente correcto (ambiente, ruido, servicio, cristal,…), una cocina sin identidad ni demasiada sustancia, y nada especialmente destacable… salvo la factura:

Croquetas (1 ración Para compartir)
Verduras en Tempura (1 ración Para compartir)
1 Lubina Salvaje con Patatas (Fuera de carta y cuyo precio de 54 euros desconocíamos)
Tarta de Galleta y Chocolate (1 ración Para compartir)
1 Botella de Blas Muñoz Chardonnay 2008

Total: 125 Euros

No puedo quejarme porque los precios, salvo el de la lubina, estaban en la carta (picaresca del IVA aparte), pero tampoco puedo dejar de pensar en lo que hubiera disfrutado de ese dinero en muchos otros lugares (en frente, en el propio Fogón, sin ir más lejos) cuando aquí me quedé tibio.

Que cada uno juzgue por sí mismo.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, también tengo que destacar el buen detalle del Maitre, les cuento: Inicialmente me decanté por un Augustus Chardonnay, vino del que atesoro un grato recuerdo, pero que hace varios años que no pruebo. Ante tal petición, el Maitre me sugirió una opción más económica e interesante, que vino a ser el citado Blas Muñoz, y que él consideraba un gran chardonnay.

Al final no nos lo terminamos y el maitre, con amabilidad, me preguntó si me había gustado. Fui sincero (aunque sutil) y le dí mi opinión, me pareció un vino dominado por la madera.

Extrañado lo probó y, tras constatar mi diagnóstico, me obsequió con otra botella para que tuviera la oportunidad de probar el vino que él recordaba.

Pocas veces he topado con un detalle tan elegante que, tal vez, mitigó en cierta medida el impacto del clavo que, sin embargo, no me lo quita nadie.


19 comentarios:

Jose dijo...

Pese al clavo, el detalle de la botella me parece excepcional.

Esto de las cosas fuera de carta... yo es que no las entiendo. Se amortiza en cero coma el tener una impresora semidecente y un ligero libreto con la elegancia que cada establecimiento juzgue para poder aportar al cliente los cambios que, según mercado, surjan en estos platos fuera de carta que son siempre (siempre y siempre) un dolor para el comensal.

Por otro lado, y sin ánimo alguno de reproche, ¿nunca pedís el libro de reclamaciones por la cuestión del IVA?

Saludos,

Jose

Alfredo Maestro dijo...

Joe! pues siempre me llamo la atención de ese restaurante de La Casita cada vez que vamos al Fongon. Desde luego que con 125€ haces muchas cosas en otros sitios, si, si.

Pep T.M dijo...

No está nada mal la clavada, uf qué daño, cómo se pasan, creo que no es un menú (desconozco el precio de éste Blas Muñoz) para pagar más de 60€ por cabeza!!!
Estando fuera de carta, lo más normal es que te hubieran informado del precio Kg. de mercado de la Lubina, normalmente lo hacen. Un 10 para el Maitre, un detallazo por su parte, sí señor!

Salut.

SIBARITASTUR dijo...

Cuando me informan de algo fuera de carta que me interese siempre pregunto el coste, porque este tipo de historias son habituales.
Lo del metre de Chapó pero tampoco lo veo necesario.
Sobre el augustus, os recomiendo el Xarel-lo aunque tambien me guste el chardonnay.

DANINLAND dijo...

Es que la costumbre de recitar alegremente los platos o beberes fuera de carta rara vez se acompañan del precio. Ahora, una y no más; si lo veo necesario, lo pregunto.

A mi me sucedió el caso contrario; muy buen menú, que valiendo sobradamente su precio; se fue por encima por el vino fuera de carta. ¡9,5 pavos! Creo que aún no me acabó de sentar la comida del todo bien.
Ahora, he de reconocer que el detalle la botellita de regalo...
Si he de ser sincero, personalmente, no se si me atrevería a hablar de clavo en el caso de que me hubiese sucedido a mi.

Pachi dijo...

El detalle estuvo muy bien, pero lo cortés no quita lo clavante...:)

Mariano dijo...

Jose,

Tienes más razón que un Santo en todo. Yo supongo que lo del "fuera de carta" permite al restaurante en cuesión darse una pátina de cocina de mercado.

Lo de la hoja de reclamaciones con el IVA, también es cierto, pero si lo hiciera allí donde me lo encuentro acabaría convirtiendo cada cena en una especie de incómoda gestión en Guzmán El Bueno que me acarrearía el divorcio ;).

Saludos!

Mariano dijo...

Hola Alfredo, a mí me pasó lo mismo. El restaurante es muy atractivo desde fuera.

Sin embargo el retrato al final tenía cierto sentido, el Fogón lleno, y La Casita al 50%.

Mariano dijo...

Hola Pep,

Pues dentro de lo que hay por ahí, el vino no estaba nada mal de precio. Creo que en tienda anda a unos 11-12 y el carta creo que a 16. Lo caro es comer...

Mariano dijo...

Hola Jorge, habrá que probar el xarel.lo ese...

Toni dijo...

Je, je, no mentéis a la "bicha" del IVA que descarrilo :-) Por lo menos me queda el consuelo de que 2 "estrellados" españoles que no incluían el IVA en los precios rectificaron y ya lo incluyen después de un recordatorio mío. ;-)

En cuanto a pedir fuera de carta yo no lo hago nunca ni aunque pregunte el precio. Hace años en un restaurante salmantino me aconsejaron un vino fuera de carta diciendo que costaba X. Pues bien, al final fue el doble de X y por mucho que pataleé y protesté al final me tuve que aguantar y pagar por lo que desde aquella NUNCA pido nada que no esté en la carta.

Mariano dijo...

Daninland,

Creo que estamos mezclando cosas distintas, y sin duda se debe a que no lo he presentado correctamente. Por un lado está el excelente detalle de un profesional, y por otro los precios de un restaurante.

A partir de ahí, quizás nos movemos en distintos niveles y entiendo por ello que a tí pueda no parecerte caro. Yo considero que dos entrantes a compartir (croquetas y fritura), un pescado al horno y un postre también a compartir por más de veinte mil pelas, sí me lo parece, y mucho, especialmente si ninguno pasa de lo correcto.

Sin embargo, el menú que te apretaste en Pepe Vieira (http://daninland.blogspot.com/2011/02/pepe-vieira-camino-da-serpe-raxo.html) por diez euros más, no me lo parece en absoluto. ;)

Mariano dijo...

Esa es la idea Pachi.

Mariano dijo...

Toni,

De verdad, hay mucho que agradecerte por tu gesta con lo del IVA, no solemos hacerlo por no amargarnos la cena y con ello contribuimos a la chapuza y la picaresca.

Tengo que decir por otro lado, que en sitios de confianza, si he disfrutado mucho de algún fuera de carta, pero generalmente estás en lo cierto. De hecho, no sé por qué creemos en una regla no escrita y que nadie cumple de que el precio del plato fuera de carta no será superior al mayor en su categoría... y al final nos damos de bruces con la realidad.

Saludos

SERGI dijo...

Joder la ostia fue de consideración, aunque el detalle fue un detallazo, eso sí la ostia por la lubina por muy salvaje que sea me parece algo desorbitada

DANINLAND dijo...

Vaya, vaya, pues no has echado mal las cuentas.

De todos modos yo no he dicho que los platos no me parezcan caros (y menos sin verlos); sí me lo parecen, el caso es que una cosa por otra, puede que lo dejase pasar. Pero es una apreciación personal.

En lo de Pepe vieira estamos de acuerdo, jejeje; pero también es cierto que no voy ni a vez por año.

Mariano dijo...

Daninland,

Perdona que insista en el tema, pero afortunadamente me has dado pie para explicar algo.

Quiero dejar claro que el post no pretende representar, en absoluto, ningún tipo de "represalia" por la factura. Al contrario. Yo fui allí libremente, pedí lo que me apeteció y pagué por ello.

El hecho de publicarlo no es más que una comunicación, quizás con algo de vocación de "servicio público", para que la gente que vaya allí, sepa lo que se va a encontrar, y no le pase como a mí.

Por eso he de discrepar cuando dices "puede que lo dejase pasar", ya que, insisto, esto no es una vendetta; y el hecho de que el profesional quisiera compensar una botella que para él estaba defectuosa, no tiene que ver con el precio del restaurante, o, al menos, no directamente.

No sé si se entiende.

Saludos!

Vicente V dijo...

Mucho me temo que es una regla que siguen no solo en ese restaurante. Yo también aprendí por la vía "dura" a no pedir platos fuera de carta sin asegurarme antes de cual es el precio.

polita dijo...

Eyhh, con este "no te vayas sin despedirte" me has convencido...;)

A mi también me parece un buen clavo, la verdad, y cada vez me acuerdo más de Trigo, un estupendo restaurante de Valladolid en el que según te cantan lo que hay a mayores (fuera de carta) te dicen el precio. Lo considero un buen detalle por su parte, no les supone ningún esfuerzo y evita, seguramente, que la gente no vuelva enfadados con precios sorprendentes.

Besotes!!!

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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