martes, 14 de diciembre de 2010

Un digno sucedáneo

Una de las actitudes que más me incomodan en una persona es la falsa humildad. Miren, les digan lo que les digan, a todo el mundo le gusta el lujo y la calidad, siempre y cuando no se confundan con la horterada o el barroquismo artificioso e innecesario, que son igualmente espeluznantes.

Especialmente en esta época de dificultades, viste mucho decir que uno se conforma con lo mínimo y que lo mismo da usar una copa Riedel que un vaso de nocilla. Pues no. Una cosa es distinguir entre lo que uno se puede y no se puede permitir, y otra es dejarnos caer en las peligrosas manos de fabricantes de productos mediocres, transgénicos de bajo coste y varitas de pescado congeladas.

Me resisto.

Por eso creo hay que seguir buscando calidad dentro de lo accesible y que, quien disfrute del lujo, siga dándose un capricho de vez en cuando para darle un respiro al alma.

En consecuencia, cuando, harto de sucedáneos anodinos cuando menos, topé con este Moluga, me llevé una gran satisfacción.

El Caviar de esturión es uno de esos productos sobre los que todo el mundo opina que no vale la pena gastarse el dinero porque los sustitutos son iguales o mejores. Vale, es cierto que cuesta un dineral que ni yo estoy dispuesto a gastarme porque no me lo debo permitir, pero eso no significa que sea fácilmente imitable y, de hecho, casi todas las huevas de pez volador y similares que encontramos en el mercado, rara vez superan la mediocridad.

El caviar Moluga llama la atención por su cuidada presentación, en una imitación muy fiel de las habituales en el caviar real (incluso lleva la típica gomita alrededor del cierre), y está elaborado a partir de arenque ahumado.

Pero lo mejor está dentro y destaca por su delicadeza, con sutiles y auténticos sabores a mar, notas cítricas, lejos de las groserías habituales, con una textura cremosa en conjunto y el contrapunto medio crujiente de cada hueva, unido esto a un punto de sal perfecto. Se vende en envases de 145 g y ronda los 12 euros.

A estas cosas les pasa lo que decía Abraham García del jamón, que hay mil maneras de joderlo y una sola de comerlo. Si no disponen de blinis, ni de ganas de hacerlos (no es difícil, no dejan de ser tortitas pequeñas), un crujiente pan tostado con una buena mantequilla, o bien crema fresca batida, con unas gotitas de limón para acompañar y dar contrapunto ácido a lo graso de las bolitas, y a disfrutar.

Y claro, ya que este pequeño lujo de aceptable cantidad, sólo nos ha costado 10 euros, y es perfecto para dos personas, que menos que aderezarlo con uno de los Champagne que comentábamos el otro día.

Bon Appetit.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Con todo el respecto y sin crear polémica.No me puedes comparar esto con el caviar,ya no digo que sea beluga,no se puede comparar ni con el sevruga.Ahora bien,si quieres comparar,compra algo de riofrio,más barato y de muy buena calidad.
Yo tampoco es que me pueda permitir mucho el caviar,pero dos o tres veces al año me permito el lujo,una compro de riofrio,otra compro iraní,eso sí,siempre beluga,y creeme no se pueden comparar.En lo que estamos de acuerdo es en maridarlo con champagne.

Mariano dijo...

Anónimo,

No me cabe duda de que tiene Ud. un conocimiento sobre el caviar muy superior al mío. Sin perjuicio de ello, he releido el post, y creo que no hago ninguna comparación. De hecho, nada más lejos de mi intención. Pero teniendo en cuenta que hablamos de un sucedáneo, creo que tiene sentido poner como referencia al caviar, y no al lomo de orza.

En cualquier caso, igualmente, con todo el respeto, teniendo en cuenta que cuando habla de "esto" se refiere al trabajo de unas personas, quizás lo más elegante sería identificarse.

Saludos,

Jose dijo...

Yo, que vengo de familia obrera, siempre conocí al jamón serrano en forma cilíndrica y marca chopped }:-)

Nunca había visto estas huevas, ¿dónde las encontraste?

Saludos,

Jose

Mariano dijo...

Ay Jose, cuanto daño ha hecho el chopped a mi querida mortadela (sin aceitunas, por supuesto).

No es difícil de encontrar. En el súper del ECI lo tienen fijo, y creo que también en Alcampo, donde los refrigerados grumete...

Saludos!

Jose dijo...

Uy... no tenía ni idea de que Alcampo tenía seccíon grumete 8-o Cuando voy por allí es a propósito para comprar Gravonia ;)

Saludos,

Jose

Smiorgan dijo...

Yo he probado caviar de verdad en San Petersburgo y hace muchos años, cuando aún era comprable vía puertos libres de impuestos, en otros sitios.
Si es cierto que la diferencia entre el de verdad y los sucedáneos que he probado es más que notable y no hay color.
De este que comentas, Mariano, me suena el nombre, pero ni idea de nada más. Me haré con alguna latilla a ver que tal.
Ah, y maridarlo con champagne es una genial idea, pero con un chupito de vodka helado os aseguro que es un puntazo.
Saludos.

gaston dijo...

No descartéis tomarlo con una Manzanilla Navazos o con un Fino Macharnudo Alto.

Aunque si tiene que ser Krug, que sea Krug.

Mariano dijo...

Jose, tio, no te lo vas a creer, pero yo voy a lo mismo a Alcampo!!!

Pero, sí, tienen una pequeña sección grumete incluso con un refrigerador. Ojo, y atención a los quesos al corte que, al menos en Torrelodones, están la mar de bien. Te cortan unas flores de Teté de Moine que con el gravonia van de coña, je je.

Mariano dijo...

Hola S., un día nos tienes que hacer unas crónicas de tus viajes ;).

Que no hay color?. De acuerdo. Pero no por ello el sucedáneo tiene que estar necesariamente malo.

Es como lo del rodaballo de piscifactoría. Tampoco hay color, pero uno bien hecho en cazuela de barro con patatas panadera y cebolla bien tostada... cuidao.

Ojalá fuera capaz de lo del vodka helado, pero soy incapaz de apretarme un destilado solo. También me fastidia por lo de los quesos y el brandy, que creo que es una gozada...

Saludos!

Mariano dijo...

Gastón, apuntas bien. Yo esos vinos no los descarto con nada, je je. Igual lo del Krug se me aleja algo del presupuesto...

Carrascal Bollo dijo...

Que grandes recuerdos me trae esto de lo que hablas, a pesar de que no soy en absoluto experto en la materia...

Hace algunos años (imagino que unos 7-8 años) mi padre tuvo un cliente ruso, como muchos otros.
Pero este era "ruso", total que casi por cada transacción o problema que mi padre le solucionaba le daba un regalo..... ¡¡madre mía que regalo!!

Fácilmente pudimos llegar a tener en casa varios kilos de caviar beluga ruso bueno auténtico del de verdad no sucedáneo para morirse o como le queráis llamar jaja.
Aquello era un vicio.
Al principio hacíamos encuentros especiales. Con biscotes y panes diversos y mantequillas y cremas varias para acompañar...
Pero luego ya fue hasta obsceno:
"Mamá ¿qué hay de cenar?"
"(Respuesta a imaginación del lector)".... A lo que yo añadía:
"Que sea con caviar"
.... al final cuando le preguntaba a mi madre qué había de cenar ya ella misma me decía "Lo que sea pero con caviar ¿no?" jajaja.

Inolvidable. Desafortunadamente este señor tuvo no sé qué historia y desapareció para no volver......

En fin, esa disposición de tanto caviar a mi merced no regresará jamás (evidentemente lo comí a cucharadas también, no de plata claro), y lo echo de menos. Pero lo disfruté tanto que no me arrepiento.

Así que voy a apuntar este sucedáneo, que el horno no está para bollos económicos, así que habrá que tirar de tu experiencia.
¡Muchas gracias por la recomendación y un saludo!

Anónimo dijo...

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