domingo, 28 de marzo de 2010

Vinos imperfectos que emocionan

La perfección es un rollo, e intentar alcanzarla debe ser más aburrido todavía. Llevada al mundo de la estética, por ejemplo, hace pensar en la terrible vida que deben llevar las modelos; me echo a temblar. Solo un maratón de 24 horas del programa de Jorge Javier Vázquez o una sesión en el dentista sin anestesia, se me hace más tenebroso y oscuro que una vida a dieta de un tomate o una zanahoria al día.

Afortunadamente, aquí somos imperfectos, y además nos gusta la imperfección, que es lo que hace la variedad. Y como decía el Pingüino (en mi ascensor), “En la variedad está la diversión”.

Llevada al mundo del vino, son esas pequeñas imperfecciones las que hace que una copa permanezca en la memoria, y las que permiten que sus gustos, y los míos no tengan por qué coincidir. Hoy reunimos tres bien distintos con el denominador común de ser excelentes vinos a pesar de atesorar algún defecto que los distingue.

El primero es parte de los restos de la visita, hace un par de años, a uno de los pocos Chateau que quedan en Rioja, una bodega familiar llamada Heredad Baños Bezares y situada en Briñas, pueblo cercano al mítico Haro, las cepas de entre 40 y 60 años, situadas alrededor de la casona familiar, donde es todo propio y, en su mayor parte de tempranillo, con algunas parcelas de viura.

Los suelos pobres y el baño del Ebro hacen de este un viñedo de libro en el que la familia hace vino con tiento y honestidad. La casona esconde bajo sus cimientos una larga hilera de cuevas en las que descansan las barricas que en su día Blanca nos mostró.

Cayó su Reserva 2001, 100% tempranillo cortado a mano y seleccionado en mesa, despalillado, 12 días de fermentación y 7 de maceración. Finalmente 12 meses de barrica y el resto crianza en botella.

Apareció a la vista con un picota claro, ribete teja y capa baja. Surgen en naríz ciruelas secas, bayas maduras, notas de vainilla, coco y ciertas notas de oxidación que van y vienen. En boca es sedoso, de paso ligero, con muy buena acidez. El tanino está muy pulido, quizás demasiado y no permite que los recuerdos de frutos rojos y canela que deja el vino, se prolonguen demasiado en el tiempo. Sin embargo, es difícil no sucumbir a la honradez de este reserva, que te gana por frescura, por sencillez y por la facilidad con la que se acaba la botella, algo poco habitual en su categoría.

Ignoro donde se puede adquirir en el mercado, ya que yo lo compré en la bodega por unos 10 euros entonces.

Seguimos con otro curioso y lamentablemente irrepetible vino, se trata del Vinyes Arrancades 2008 del productor natural Laureano Serres, un vigneron con todas las letras que practica el cultivo ecológico y casi heroico en la zona de Terra Alta (Tarragona)

El vino es un blanco a base de macabeo (viura) cuya última añada es, precisamente, esta 2008, ya que las cepas de más de 100 años de la finca Baseta, de ubicación privilegiada e irrepetible suelo arcilloso años fueron arrancadas por su propietario (que evidentemente no es Laureano pese a que los últimos 5 años la parcela fue directamente controlada por la bodega) para obtener las correspondientes ayudas de la Unión Europea (imagino que, contradictoriamente, más lucrativas que la propia producción).

La última vendimia fue a finales de octubre de 2008, año en que la afectación del mildiu hizo que la maduración fuera sensiblemente más lenta. El viñedo fue cultivado de manera natural, sin empleo de abonos químicos. El vino fermenta con sus levaduras, sin empleo de otras externas macera en inox y se embotella en enero de 2009. La producción es de 500 botellas.

Un vino ambar profundo, casi opaco, que trae recuerdos de mieles, frutas blancas en almibar, manzana pasada y suave oxidación. En boca entra graso, pero en buen equilibrio con la acidez, la oxidación se hace algo más presente, pero sin dejar de ser fresco, aparecen nueces y frutas escarchadas, juanolas.... Largo, oscuro, reservado, melancólico y, desgraciadamente, irrepetible.

Y terminamos con un chollo que encontré en Lavinia en uno de esos momentos en que quieren deshacerse de determinadas botellas y las colocan a mitad de precio. Se trata de un tinto del loira llamado Mosse Bois Brettault Anjou 2006. Los productores, René y Agnes Mosse, pertenecen a ese grupo de pioneros de lo biodinámico y poseen viñedos en Anjou y Coteaux du Layon Villages. Tienen 8.5H de Chenin, 3H cabernet sauvignon y cabernet franc, y algunas parcelas de Gamay, Grolleau y Chardonnay. Sus parcelas están plantadas con una densidad de 5.500 cepas por hectárea y se localizan en la periferia de 1 km en torno a la bodega.

El suelo en su mayoría está compuesto por rocas metamórficas, sedimentarias y volcánicas del suelo de pizarra y arenisca. Los tratamientos contra el mildiu, oidio y gusanos son orgánicos. Elaboran sus preparados biodinámicos para ayudar a resistir a la enfermedad y aumentar la vida microbiana del suelo. Aquí podéis ver un excelente reportaje sobre los productores.

Este Anjou es un coupage de cabernet franc y cabernet sauvignon que se presentó con un fino picota de capa media, y una potentísima fruta roja, aun por madurar, bayas goji, té negro y suaves notas de sidra y manzana.

Al fondo aparecía algo de oxidación. Su largo recorrido comienza fresco y vibrante en boca, con el fino dulzor de los cítricos maduros. Aparecen poco después unos taninos bien apretados pero que conjuntan a la perfección con su fantástica acidez (ojo, no apta para todos los públicos) y un alcohol que pasa prácticamente desapercibido, con el peligro que ello entraña. Deja frescos recuerdos cítricos y florales que recuerdan más a blancos complejos.

La mejor manera de disfrutarlo es a unos 14-15 grados. Yo lo acompañé de una deliciosa mortadela siciliana (una de mis debilidades) con una pizca de pimienta recién rallada y fue de maravilla.

Quizás con el tiempo se afine y se haga más fácil y popular, pero a mí me gusta ahora. Costó 9 euros, si bien el precio habitual es 18. Un regalo.

Y hasta aquí el mes de marzo, pues nos vamos de vacaciones y volveremos la semana que viene con las pilas cargadas (espero) y alguna historia que contar.

Feliz Semana Santa.

10 comentarios:

Jose dijo...

Un vino sin aristas no me parece más que un mero aburrimiento líquido. Nada a lo que agarrarse :-/

Bebí no hace mucho ese Mosse. Me agradó, pero creo que no tanto como a ti. A 9 EUR lo volvería a comprar, a 18 EUR me lo pensaría 2 veces... o 3... o 4...

Mortadela... ¿ahumada? Tostamos pan y en esa mortadela enrollamos (a la buena de Dios) un trocito de queso Brie. Yum.

Saludos,

Jose

Mariano dijo...

Jose,

Quizás coincida contigo en que por 18 me lo pensaría, aunque hay Riberas por 30,40 y 50... mucho menos interesantes...

Lo de la mortadela, es que yo si es buena buena (lo que suele coincidir con cara), le añado si acaso un poco de pimienta, un hilillo de aceite, y listo... aunque probaré lo que dices.

Saludos,

Jose dijo...

Lo cortés no quita lo caliente ;-) La falta de interés de los RdDuero y lo exagerado de unos precios que sólo se justifican por la necesidad de amortización (de bodegas y robles) no tendría que servirnos para justificar los precios de otros.
Pensaba al beber este vino que por 18 EUR no lo compraría si,p.j., tengo uno como el Domaine Chancelle por unos 10 EUR.

Saludos,

Jose

SIBARITASTUR dijo...

Don Mariano
Ya volví de mi periplo catalan en alimentaria, vins naturales etc, ya estoy por aquí mas a menudo.
Quiero hacerte una recomendación que me destacó mucho en la feria.
La bodega Artuke de la Rioja. Tanto de M.C( el que mas me soprrendió), como el crianza, como el de autor artuke 4 me encantaron, eso sí, se sale de los standards rioja clásicos, ahí hay fruta y frescura.
A ver cuando me hago con las botellas para catarlas con calma y tener una idea mas exacta.

DANINLAND dijo...

Es curioso, en la ponencia que ofreció Josep Roca en el Forum Gastronónmico de Santi, dio a probar cuatro vinos cuyo nexo común era el punto de acidez y unas nobles imperfecciones. El resutado fue excepcional. Creo que con este tipo de vinos se puede organizar una cata entre amigos de lo más divertida.

Por cierto SIBARITASTUR, el K4 I M P R E S I O N A N T E; de lo mejorcito que probé en mi vida incluso calidad/precio. Puro Rock & Roll al nivel de botelas al doble de precio. Otra cosa que es cierto, es que me tuvieron que decir lo que estaba bebiendo, pues a mi se me acercaba más a un Ribera del Duero tipo Hacienda de Monasterio. Casi se me saltan las lágrimas cuando me enteré de lo difícil que está el poder conseguirlo.

Mariano dijo...

Hola Jose,

Lo de poner Riberas era más bien un ejemplo que un caso concreto, quizás me expresé mal. Lo que quiero decir es que cuando un vino te dice algo más allá de lo habitual (cada vez me ocurre menos), las franjas de precio se me hacen más difusas- sobre todo en relación con el mercado, que está un poco enloquecido- y quizás estoy dispuesto a pagar algo más aunque sea discutible si lo vale o no.

Aunque creo que no he conseguido explicarlo, me quedo más tranquilo;)

Saludos

Mariano dijo...

Hola Sib,

Gracias por la recomendación, sobre todo porque en esos vinos solemos coincidir. Ya me dirás dónde lo hay...

saludos!

Mariano dijo...

Daninland,

A veces las coincidencias son estremecedoras. Hace una hora escasa, un chef y gran amigo me habló de esa misma charla de Roca y de las comparativas entre los vinos de la españa atlántica y los grandes de europa (mencía-syrah, caiño-pinot noir, albariño-riesling...) una delicia de uno de los que más saben de vino en España.

Por cierto, que creo que Peñín estuvo "sembrao" e hizo alguna pregunta al final que le dejó retratado ¿no?

saludos!

DANINLAND dijo...

Es curioso, pero en mi blog reflejé la ponencia sin entrar en detalles dentro de un artículo dedicado al Forum y no recuerdo las preguntas finales. Pero en otra ponencia el preguntón fui yo y el chef tambien se quedó un pelín a cuadros; cuestión de querer hablar de cosas distintas, supongo.
De todos modos revisé mis modestas notas de la cata y el que menos me entuiasmó fue el syrah, pese a que fue al que más importancia se le otorgó. De todos modos, beber vinos guiado por un figura como el sr. Roca fue un auténtico placer.
P.D: pocos alvariños probé tan ricos como el Riesling envejecido que probamos allí; pese a no ser un alta gama.

Jose dijo...

Buff... pues yo cada vez discuto más, botella a botella, la que merece que afloje el dinero y la que no lo merece. Intentando situarla, casi nunca consiguiéndolo, en el tramo de precios que me parece razonable para lo que estoy bebiendo.

En ocasiones la comparación con otros parece necesaria y en otros casos incluso ofende al gusto y al bolsillo, peeeeero los desmanes de unos no debiera servirnos para justificar otros.

Saludos,

Jose

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