lunes, 4 de mayo de 2009

Dos variantes del Duero

Dado que esta entrada responde a una cortesía de Vinoselección de darnos a probar dos de sus vinos en venta, señalar con carácter previo, y para quien no la conozca, que se trata de una empresa que desde hace ya bastantes años proporciona a sus socios una serie de selecciones mensuales de vinos, generalmente de corte clásico, a precios muy atractivos.



Adelantar que sin ser unos vinos cuyo perfil sea mi favorito, he tratado de ser lo más objetivo en la valoración en la que, sin duda, he disfrutado y aprendido, sobre todo teniendo en cuenta que, pese a ser geográficamente próximas, ambas bodegas presentan proyectos que, tras lo catado, me parecen muy diferentes.

El primero fue el nuevo Cabernet Sauvignon 2007 que elabora Abadía Retuerta, gran productora perteneciente a una famosa compañía farmacéutica que en su día decidió llevar adelante una ingente propiedad en Sardón de Duero, en la famosa milla de oro, pero fuera ya de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Imagino que esa falta de sujección a los criterios de la D.O. es lo que ha liberado a su enólogo, Angel Anocíbar, para llevar a cabo singulares tintos como este cabernet (con 15% de tempranillo) con tres meses de roble, del que se han producido únicamente 7.500 botellas.



A la vista se presentó con un claro cereza picota de capa media y ribete algo más teja. En nariz aparecieron de inicio ciertas notas animales que se fueron desvaneciendo con el reposo, para dejar paso a unos frutillos rojos sometidos a unos aromas de elevada intensidad a caramelo de café y toffe, regaliz negra y torrefactos sobre un fondo especiado de vainilla y coco (¿roble americano?).

En boca el ataque es sutil, goloso, volviendo con más intensidad el caramelo de café (corazón de solano), y dejando a su paso frutillos rojos (grosellas) y regaliz negro. Los taninos son delicados y muy bien integrados, tiene una pequeña punta alcoholica por integrar y se echa de menos algo de acidez que le dé frescura al conjunto.En retronasal vuelven los torrefactos , dejando un largo postgusto de grano de café.

Se trata de un vino elegante, bien construido, intenso, atractivo y fácil en su primera copa, pero cuyas notas aromáticas tan densas, unidas a la falta de acidez pueden llegar a cansar un poco. No obstante, se trata de una cuestión de gustos.

Por sus contundentes aromas y por su carácter más bien desenfadado creo que iria muy bien con unas albóndigas caseras en salsa de tomate.

Puede adquirirse en Vinoselección al precio de 39,90 la caja de 6 botellas.

La siguiente propuesta fue Fournier Private Selection 2006, dentro, ahora sí, de la Denominación de Origen Ribera del Duero, en una explotación perteneciente a un importante grupo argentino con bodegas y viñedos en diversas zonas del mundo.Entre otros más conocidos como “Urban”, elaboran este monovarietal de tinta del país (tinto fino o tempranillo) con una crianza de nueve meses en barricas nuevas de roble francés.



Se presentó con un opaco rojo-negro con fino ribete violáceo y bien cubierto de capa.
Muy cerrado inicialmente en nariz (pide decantación), pero sutilmente complejo, fue mostrando frutillas rojas (moras) en licor, pimiento verde, especias (pimienta blanca), con un fondo de tabacos y lácteos que aparecen en copa agitada. Intensidad media-baja.


En boca muestra un ataque dominado por cierto amargor, taninos envolventes, recuerdos de quinina en un paso de evolución hacia delicadas notas dulces que rematan en tostados (café y tabaco) y un alcohol bien integrado con muy leve acidez. Retronasal de piel de grosella, pimienta y yogur de frutas del bosque, apareciendo de nuevo los tabacos, ahora más cerca de los cigarros puros y aceitunas negras. Largo postgusto.

Al día siguiente nos mostró más fruta, con moras más claras, pimiento y chiles, con fondo de regaliz y pimienta blanca. También se reveló algo más corto.

En conjunto es un vino elegante y complejo pero tímido, no excesivamente expresivo en nariz, requiere paciencia. Mejoran las impresiones en boca, donde aumentan sus matices, y donde muestra unos buenos raspones y hollejos que le dan cierta distinción y un buen esqueleto, pero junto con los taninos de la madera dan lugar a un vino de buena fruta, pero aun por integrar y con cierta vida por delante.

Necesita tiempo, aunque por su sutileza me parece perfecto para un atun rojo marinado o a la plancha (mejor que con una carne muy grasa).

También puede adquirirse la caja de seis botellas en vinoselección por 83,80 euros.



Hasta la próxima.

2 comentarios:

Melvin dijo...

Mariano,

Creo que Fournier, a pesar de cultivar la vid en Argentina y Chile es español, o eso tengo entendido.

A mí algunos vinos de Abadía Retuerta, como el Pago de Valdebellón me vuelven loco, aunque se pasan un poco con los precios.

Un saludo,

Mariano dijo...

Hola Melvin,

Lo que he leido me indica que es un grupo argentino, pero tampoco he profundizado mucho en el tema y puedo equivocarme...

Como bien dices, los vinos de Abadía son, sobre todo cuando hablamos de fincas concretas, bastante caros; demasiado a mi juicio si tenemos en cuenta la gigantesca producción. Creo que es más una cuestion de marketing...

Galicia entre copas, SEGUNDA EDICIÓN

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