jueves, 11 de septiembre de 2014

Pinceladas del camino

Como adelantaba en la entrada anterior, el verano ha estado lleno de experiencias fascinantes que en buena parte quedarán integradas del libro. Otras quedarán sólo en mi memoria.

Sin embargo, sí me gustaría dar unas pinceladas de cosas interesantes, que tendrán su desarrollo en el libro, pero que merece la pena esbozar.

Antes de nada, situándonos en el verano de 2014, es evidente que la mayor parte de lo probado procedía de la inmediatamente anterior cosecha 2013. Un año malo, posiblemente de los peores que se recuerdan, con maduraciones irregulares que culminan con lluvias torrenciales en vendimia, pero que permite una visión más clara (siempre más que en una buena añada) de quien trabaja bien donde cuenta, que es en la viña, de quien arriesgó, de quienes se conformaron con una producción más pequeña, quienes decidieron mantener el nivel y no sacar su mejor marca, o de quienes simplemente tuvieron la suerte de recoger antes sus uvas a punto.

Historias para todos los gustos tenemos entre los ya conocidos, que siempre mantienen el nivel: los Algueira, Palacios, Mateo, Tricó, Zárate, Pedralonga, que no necesitan mayor abundamiento pues, por mal que vengan dadas, ellos siempre lo hacen bien; en definitiva lo llevan haciendo bien muchos años. Hoy no hablaremos de ellos sino de historias menos conocidas. 

Una de nuestras primeras visitas en Ribeira Sacra fue Pincelo, la bodega pionera en embotellar vinos en Lugo que sin alardes reúne coherencia y honestidad a espuertas, características que se trasladan a sus vinos, mencías jóvenes, sencillas y directas pero con capacidad de evolución en buenas añadas. Testigo de ello es su vino 1985 El Orígen, que sale al mercado en su segundo año de crianza, sin madera. Probamos el 2012, en el que la fruta se había difuminado en favor de terruño y complejidad.



Desde luego ayuda degustarlo en su sencilla bodega, que ofrece sin embargo una visión infinitamente más hermosa que la que cualquier gran arquitecto pueda diseñár.

Tienen un alter ego ecológico llamado Diego de Lemos, que proporciona una visión más salvaje de la mencía, vibrante y carnosa, fruto del empeño de Esther Teijeiro una mujer a quien la agricultura en Galicia le debe mucho. La ejecución de ese empeño corresponde a su hijo, Alfonso Regal, un tipo verdaderamente entrañable y a su nieto Roberto, inquieto enólogo con interesantes proyectos entre manos, uno de los cuales ya es bebible y se llama Toalde.

De allí nos fuimos a conocer en directo el cuchicheo más sonado entre los mentideros del vino rebelde, la iniciativa de los hermanos Juan y Carlos Rodríguez, a quienes conocerán por Viña Regueiral y el blog Roco&Wines, respectivamente. Ellos han sido el catalizador de Sílice Viticultores, un proyecto en el que jóvenes productores con viñedo de la Ribeira Sacra (ojo, no abundan) ponen a disposición de un fin mayor su trabajo, su tierra y sus uvas. 


La asesoría técnica de Fredi Torres ha supuesto el punto de inflexión de armonía y recuperación de suelo que hacía falta, y, aunque quedan cosas por hacer, el resultado no se ha hecho esperar: Sílice 2013 es explosión de terruño, más allá de la fruta, pese a su juventud. Me recordó a algún Morgon de las mejores añadas de Marcel Lapierre. El tema promete.

Había que descansar tras tanta emoción y el destino quiso que paráramos en uno de los rincones más deliciosos en los que uno puede alojarse. Cuando uno conoce proyectos respetuosos por el entorno y termina descansando en Canto da Terra todo parece una continuidad. El desayuno en forma de menú degustación que Luisa Ranier allí prepara merece, si lo hay, el premio nacional de hostelería.


Intenté quedarme allí a vivir, pero mi querida esposa, siempre con más sentido común, me recordó que teníamos que irnos hacia Peares, a visitar Facenda Pradio, el escondrijo de Xabi, una especie de hombre orquesta, capaz de hacer una mencía sensacional, recuperar variedades autóctonas, hacer un rosado y que le echen de la D.O. (de esto hablaremos otro día), acometer un ambicioso proyecto de desarrollo rural, gestionar un divertidísimo alojamiento rural a un precio imbatible, pelearse con los distribuidores y, entre medias, hacer deporte de aventura. Habrá tiempo en el libro de hablar de ello, pero si no pueden esperar, déjense caer por allí.

De allí a Monterrei, para conocer a un maestro del terruño, Xico de Mandín, a caballo entre España y Portugal. Es impactante observar su conocimiento de cada variedad (tinto serodio, zamarrica, caiño longo, tinto gordo, blanca de Monterrei, sousón, verdello, ¡cariñena!...), de cada palmo de tierra mientras se arrodilla ante las cepas. Sus vinos son pura uva, intensa, crujiente y masticable. Lo del 2013 no es una mera salvación de la añada, es un espectáculo para beber por palets.


Y terminamos con la escena más evocadora, y de la que precisamente no guardo instantánea (Anabel, las prepara para el libro), la de Lagar de Sabariz, un lugar tan mágico, rebelde, hermoso, prometedor y punk (¡sí, todo eso junto!). Que me resulta difícil describirlo con palabras. Me cuesta también hablar de su alma, Pilar Higuero, sin recurrir a figuras poéticas. Por poner un ejemplo algo más general, Pilar es al Ribeiro (cuya D.O. la ignora), lo que Tom Bombadil a la Tierra Media:

Tom estaba aquí antes que el río y los árboles. Tom recuerda la primera gota de lluvia y la primera bellota. Abrió senderos antes de que apareciese la Gente Grande, y vio llegar a la Gente Pequeña. Estaba aquí antes que los Reyes y los sepulcros y los Tumularios. Cuando los Elfos marcharon hacia el oeste, Tom ya estaba aquí, antes de que los mares se replegaran. Conoció la oscuridad bajo las estrellas antes de que apareciera el miedo, antes de que el Señor Oscuro viniera de Afuera.
Pasará mucho tiempo antes de que su propia zona sea capaz de comprender lo importante que es que proyectos como A Pita Cega, no sólo no sean denostados, sino que deben ser elogiados, compartidos y si es necesario subvencionados. En pocos lugares he visto tanta armonía, tanto respeto por la naturaleza. El círculo por fin cerrado, hasta un punto que ni siquiera sus deliciosos vinos han tenido el tiempo de transmitir.

Volviendo a lo terrenal, A Pita Cega 2011, un auténtico vinazo para no olvidar.








miércoles, 3 de septiembre de 2014

Galicia entre Copas

Ya estamos de vuelta. 

Ha sido un verano intenso, en el que no ha habido prácticamente sitio para el descanso, pero también tremendamente enriquecedor y emocionante. Quien por casualidad haya seguido el facebook del que suscribe, sabrá de lo que hablo.

Alicante en pleno envero

Hemos recorrido centenares de kilómetros, visitado docenas de viñedos en Galicia, conocido todos los suelos posibles, xisto, granito, xabre, pizarra, arcilla,... hemos probado más de veinte variedades de uva, tantos vinos como cuatro libretas de notas pueden recordar. Muchos de ellos son en cualquier caso inolvidables.

Pero sobre todo hemos conocido a las grandes personas que se esconden tras los viticultores, con los que hemos paseado, comido bebido, charlado y disfrutado.

Juan y Carlos. Sílice Viticultores. Ribeira Sacra.

 ¿Había alguna razón, más allá del disfrute personal, para emplear en tal gesta las energías restantes de la temporada, para sufrir sobremanera la subida de los combustibles, para soportar el sol orensano de agosto al mediodia, para poner en juego mi hígado y mi matrimonio y sacrificar el verano? 

Pues sí la había, y a estas alturas ya podemos contarlo.

La pasada primavera, una prestigiosa editorial llamada Hércules de Ediciones, contactó con quien suscribe; buscaban abordar la temática de los vinos de Galicia en un libro, pero desde una perspectiva diferente, lejos de guías técnicas, catas, fichas o lenguajes sectoriales. Una oportunidad para abrir el vino al público, desde una perspectiva alegre, desenfadada, visual, accesible y, en definitiva, sencilla. ¿Cómo negarse?

Siendo precisamente esa la idea que perseguimos desde que todo esto empezó, no tardamos en llegar a un acuerdo y ponernos en marcha. Mi única condición sería poder seleccionar personalmente cada uno de los productores sobre los que escribir, y, por mi cuenta y riesgo, visitar todos aquellos proyectos de viticultura que hablaran de tipicidad, de respeto por la tierra y, lógicamente, de buenos vinos.

Fotografía realizada por Anabel Carrión

En esa filosofía de simplicidad, se ha querido también hacer algo atractivo a la vista, intentando acercar lo más posible al lector con la materia, por eso no he viajado solo pues (aparte de mi adorada María, a quien  nunca estaré lo suficientemente agradecido) hemos contado con la compañía de la fotógrafa Anabel Carrión, para ilustrar paisajes, cepas, vinos y personas. 

El compendio de todo esto se llamará Galicia entre Copas, y verá la luz (DM) en la próxima primavera. 

 A estas alturas, con prácticamente la mitad del trabajo hecho, queda lo más difícil, convertir cuatro cuadernos de notas ilegibles en un relato fiel a la experiencia vivida y a la altura de los paisajes, los vinos y las personas que lo han hecho posible. Difícil tarea. 


Bienvenidos a Gomariz (Ribeiro) con Sebio y quien suscribe. Fotografía realizada por Anabel Carrión


Por eso y hasta entonces, algunas cosas cambiarán. 

Mi intervención por estos lares será, sin duda, algo menos frecuente de lo habitual.

Por otro lado sería pretencioso y poco realista pretender que, pese a la ayuda con la que habitualmente cuento, el Ranking de los 10 Mejores Vinos por Menos de 10 Euros pueda celebrarse tal y como se ha concebido estos últimos años. El nivel de implicación personal que requiere el Ranking es incompatible con la preparación del libro, por eso pensamos y trabajamos en otras fórmulas que permitan, aunque sea de forma más humilde, mantener la esencia y las expectativas que año tras año se han ido generando con el concurso, planteándonos la posibilidad de que este año no se celebre si las opciones no están a la altura.

En todo caso, el espectáculo continuará.




jueves, 31 de julio de 2014

Vid Vicious

Si por aquí pasa algún fan de los Sex Pistols, sabrá quien fue Simon John Ritchie. Si no, Sid Vicious les sonará más. La vida del polémico bajista no fue fácil desde su inicio y eso marcó su corta y atormentada carrera, en la que, sin haber sido en ningún momento un gran músico, sí tuvo momentos de brillantez. 

Hoy nos interesa su lado más punkie que es el que se plasma en este vino, un blanco que surge del encuentro entre el silencio, el trabajo y la constancia de Dominio do Bibei, y la revolución irreverente de Adrian Guerra y Fernando Filgueira cuya trinchera se encuentra en Bagos (Pontevedra). 



Una visita a la montaña de Bibei y un par de foudres que chirrían en forma de Hard Rock sobre el murmullo zen de Jazz, Bossa Nova y de algo de Gregoriano que se escucha en el Dominio. Buen vino sin duda, pero toca algunas notas discordantes que le hacen quedar fuera de La Pola. No estaba con ellos, pero imagino la escena. Fernando y Adrian se miran. Adrían sonríe con cara de niño ante el escaparate de juguetes, Fernando, arquea la ceja y no hace aspavientos. Definitivamente encaja. 

Con su proyecto 69 Arrobas, en forma de vibrante, casi extremo, albariño de Castrelo elaborado por Xurxo Alba, del que un día hablaremos, se inició una búsqueda embotellada de la tipicidad extrema en los terruños de Galicia. Pequeñas producciones para vinos auténticos, a caballo entre el chateo y el coleccionismo. 

Pueden disfrutarse, a golpe de guitarra o guardarse hasta que den lo mejor de sí. En el caso de Vid Vicious 2012 nos encontramos con un monovarietal de godello procedente de distintas fincas de la zona de Bibei controlados por el Dominio, esencialmente de suelos de arcilla y arena situados entre 500 y 700 metros de altitud, con distintas orientaciones. Se prensaron racimos enteros y fermentó en foudres de roble austríaco de varios usos, y de entre 1.200 y 2.400 litros. Recordemos que allí arriba no llega el acero inoxidable. 

El vino, que no hizo fermentación maloláctica, permaneció posteriormente con sus lías y en silencio durante unos 20 meses con removidos. Se elaboraron 2.600 botellas. 

Al igual que Sid, tiene un humor cambiante, en ocasiones muestra su cara eléctrica y en otras la más cremosa. El tiempo de aireación y una temperatura no demasiado fría hacen que saque su mejor versión, toda su fruta rabiosa y también algo de hipnotizante hierba. Vibrante, sabroso, vicioso - cómo no- de trago largo y lenguaje preciso. La godello más punk.

Se trata de un vino tremendamente versátil, válido incluso para cualquier plato de carne, pero como tiene fuste suficiente, recomiendo un maridaje arriesgado como lo son los increíbles boquerones marinados (no me atrevo a decir en vinagre, dada su sutileza) con encurtidos que Pablo borda en Bagos



Para hacerse fuerte en la barra hasta el amanecer. 

Quien lo busque puede hacerse con alguna botella en la tienda de Roberto Juncal.

Aunque les aseguro que no descansaré, no sé si habrá más entradas de aquí a que termine agosto, así que disfruten del verano y, en todo caso, nos vemos en septiembre.

Entre tanto les dejo con los Pistols y God Save the #godello Queen





Y si coinciden con los delincuentes que han perpetrado este vino, y el sentido común no les invita a cambiar de acera, no se pierdan el mensaje subliminal de la botella, que tiene historia.

"Never mind the bollocks, fuckin' assholes"

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